Papá Rossi está de viaje y como a Mamá Rossi no le gusta quedarse sola me deja dormir en su misma habitación.
Es un acuerdo tácito que tenemos.
Ella se va a dormir y deja la puerta entornada. Al rato entro yo y me ubico abajo de su cama. Desde ese rincón oscuro siento que la protejo.
(¿que la protejo o que ella me protege?)
Creo que es algo mutuo.
La verdad no sé qué harían estos humanos sin mí.
(porque yo no sé qué haría sin ellos)
miércoles, enero 24, 2007
martes, enero 23, 2007
Alla lejos y hace tiempo (bis)
Claro que después comprendí.
Yo soy un perro enfermo. Un perro que cada tanto se agarra esta maldita enfermedad: la demodexia. Y eso es porque me bajan las defensas o vaya a saber uno la causa. Lo cierto es que no puedo salir mucho y debo conformarme con esta porción de tierra que los Rossi poseen. Nada de andar con correa, de salir a mear en los arbolitos, de husmear la caca de los otros porque ¡zaz!, foco de infección y chau pinela, me agarro la sarna esta que no se va con nada.
Entonces claro, ahí comprendí. No sólo el departamento de ella era chiquito... sino que había que sacarme afuera para que yo hiciera las necesidades de todo perro.
Porque miren que yo soy chiquito chiquito chiquito, eh.
Eso de "no hay lugar" me parecía raro. Si al fin y al cabo no hay como el pequinés para un departamento.
De hecho, después mi dueña me contó que por el barrio había visto un montón de pequineses pululando con sus dueñas todas emperifolladas.
Ella no es de esas dueñas "emperifolladas" pero le hubiera gustado tenerme ahí con una correita, caminando por el barrio, mostrándome.
Porque les voy a decir algo, en este barrio de provincia no hay pequineses. Acá todos tienen unos perros enormes.
Unos perros que dan miedo de lo grandes que son.
Igual no se fíen. Los perros grandes también son más buenos... Ustedes vayan con cuidado cuando vean a un perro muy chico porque somos cabrones cabrones. Es un consejo que les doy, háganme caso.
Yo soy un perro enfermo. Un perro que cada tanto se agarra esta maldita enfermedad: la demodexia. Y eso es porque me bajan las defensas o vaya a saber uno la causa. Lo cierto es que no puedo salir mucho y debo conformarme con esta porción de tierra que los Rossi poseen. Nada de andar con correa, de salir a mear en los arbolitos, de husmear la caca de los otros porque ¡zaz!, foco de infección y chau pinela, me agarro la sarna esta que no se va con nada.
Entonces claro, ahí comprendí. No sólo el departamento de ella era chiquito... sino que había que sacarme afuera para que yo hiciera las necesidades de todo perro.
Porque miren que yo soy chiquito chiquito chiquito, eh.
Eso de "no hay lugar" me parecía raro. Si al fin y al cabo no hay como el pequinés para un departamento.
De hecho, después mi dueña me contó que por el barrio había visto un montón de pequineses pululando con sus dueñas todas emperifolladas.
Ella no es de esas dueñas "emperifolladas" pero le hubiera gustado tenerme ahí con una correita, caminando por el barrio, mostrándome.
Porque les voy a decir algo, en este barrio de provincia no hay pequineses. Acá todos tienen unos perros enormes.
Unos perros que dan miedo de lo grandes que son.
Igual no se fíen. Los perros grandes también son más buenos... Ustedes vayan con cuidado cuando vean a un perro muy chico porque somos cabrones cabrones. Es un consejo que les doy, háganme caso.
Un diálogo con mi dueña allá lejos y hace tiempo
Un día ella se fue. Sí. Así se los digo. Se fue. Se fue con un montón de cajas y valijas y más cajas y valijas. Y eso que yo me senté en todas las cajas que pude, eh. Desarmó su habitación y se llevó todo: sus libros, sus discos, su ropa, sus artesanías, sus instrumentos, su presencia.
Todo.
Todos menos a mí.
¿Y yo?, me preguntaba.
Yo soy de ella. De ella, de ella, ella me eligió, me sacó de la calle junto con el hermano y el Despeinado.
Ella me sacó las pulgas, la sarna, me limpió la cicatriz del ojo, la suciedad del alma.
-¿Y yo?
-Y vos nada, Pancho. Vos te quedás acá, con Papá y Mamá Rossi.
-¿Por qué?
-Porque a donde voy yo no hay lugar para perritos como vos, no te va a gustar vivir en un lugar tan chiquito.
-No me importa, no me importa, no me importa.
-Claro que sí te importa. Ahora decís eso porque estás enojado y con pena pero a la primer semana te querrías volver. No aguantarías.
Mirá ese jardín enorme, todo tuyo, para cazar tus pajaritos, para perseguir a tus sapos, para charlar con Blanquita y chumbarle a la luna.
Mirá tu ventana del living para ladrarle a los vecinos, a los perros que pasan, a la gente que camina.
Mirá el sillón de tres cuerpos donde te pegás unas siestazas de aquellas.
Mirá tus rincones, tus lugares, a mamá y papá Rossi que se quedan solos...¿quién va a cuidar de ellos?
(Pausa)
-¿No se pueden cuidar solos?
-Y a vos que te parece.
-Mmmmnh, puede ser. No es bueno dejarlos solos.
-Y no.
-Entonces, ¿me quedo?
-Y sí.
-Pero vos vas a venir.
-Siempre voy a venir.
Todo.
Todos menos a mí.
¿Y yo?, me preguntaba.
Yo soy de ella. De ella, de ella, ella me eligió, me sacó de la calle junto con el hermano y el Despeinado.
Ella me sacó las pulgas, la sarna, me limpió la cicatriz del ojo, la suciedad del alma.
-¿Y yo?
-Y vos nada, Pancho. Vos te quedás acá, con Papá y Mamá Rossi.
-¿Por qué?
-Porque a donde voy yo no hay lugar para perritos como vos, no te va a gustar vivir en un lugar tan chiquito.
-No me importa, no me importa, no me importa.
-Claro que sí te importa. Ahora decís eso porque estás enojado y con pena pero a la primer semana te querrías volver. No aguantarías.
Mirá ese jardín enorme, todo tuyo, para cazar tus pajaritos, para perseguir a tus sapos, para charlar con Blanquita y chumbarle a la luna.
Mirá tu ventana del living para ladrarle a los vecinos, a los perros que pasan, a la gente que camina.
Mirá el sillón de tres cuerpos donde te pegás unas siestazas de aquellas.
Mirá tus rincones, tus lugares, a mamá y papá Rossi que se quedan solos...¿quién va a cuidar de ellos?
(Pausa)
-¿No se pueden cuidar solos?
-Y a vos que te parece.
-Mmmmnh, puede ser. No es bueno dejarlos solos.
-Y no.
-Entonces, ¿me quedo?
-Y sí.
-Pero vos vas a venir.
-Siempre voy a venir.
domingo, enero 21, 2007
Aclaración
Les tengo que andar explicando todo.
La que se muda es mi dueña.
Yo no.
Yo me quedo aquí con los Rossi y ya no me muevo de esta casa.
Los que se mueven son los hijos de los Rossi que van, vienen, se mudan, se desmudan, en Capital, en provinvia, con balcón, sin jardín, con jardín, sin balcón. Y así.
Hasta Lucho se consiguió un gato para su depto y yo no dije nada. Ni siquiera gruñí.
Yo hace rato que me quedé aquí con los Rossis padres.
Los Rossis hijos se han ido pero qué tanto, siguen siendo mis dueños. Y cuando vienen aquí, ¡qué fiestaza que les hago!
La que se muda es mi dueña.
Yo no.
Yo me quedo aquí con los Rossi y ya no me muevo de esta casa.
Los que se mueven son los hijos de los Rossi que van, vienen, se mudan, se desmudan, en Capital, en provinvia, con balcón, sin jardín, con jardín, sin balcón. Y así.
Hasta Lucho se consiguió un gato para su depto y yo no dije nada. Ni siquiera gruñí.
Yo hace rato que me quedé aquí con los Rossis padres.
Los Rossis hijos se han ido pero qué tanto, siguen siendo mis dueños. Y cuando vienen aquí, ¡qué fiestaza que les hago!
martes, diciembre 26, 2006
Mudanza
Mi dueña anda con un acelere que no se aguanta.
Vos le decís ¡guau! y ella te sale con que está apuradísima, que la mudanza, que salí Pancho de acá, no me molestes, y sí, no, ya, bueno, en fin.
Dios mío, ¡está loca!
¡Y se muda a ocho cuadras de aquí!
Entre nosotros: la casita nueva tiene jardín, muchachos. Una joya total.
Vos le decís ¡guau! y ella te sale con que está apuradísima, que la mudanza, que salí Pancho de acá, no me molestes, y sí, no, ya, bueno, en fin.
Dios mío, ¡está loca!
¡Y se muda a ocho cuadras de aquí!
Entre nosotros: la casita nueva tiene jardín, muchachos. Una joya total.
miércoles, octubre 25, 2006
cuestionario
Cuestionario hecho por: Pancho
Nominado por: Girasol
Banda o grupo elegido: Ehm, ¿qué es eso?
¿Eres hombre o mujer?: Soy un perro.
Descríbete: Bajito y algo regordete a lo "tonel". Porte impecable de pequinés. Nariz chata. Falta de un ojo en la cara. Segundo ojo muy redondo y lagrimea un poco. Pelo rojizo caoba (hay mujeres que matarían por tener el color de pelo que yo tengo). Bigotes largos. Algunas canas. Guantes blancos en mis patas delanteras. Porte de emperador chino.
¿Qué sienten las personas acerca de ti?: Una tremenda simpatía. Aún cuando me pongo cabrón soy simpático.
¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?: Con Blanquita éramos el agua y el aceite. Pero sin relación carnal. Tengo prohibido tener hijos por mi demodexia.
Describe tu actual relación sentimental con tu novio/a o pretendiente: Ja! Mejor eso lo dejo para un post aparte.
¿Donde quisieras estar ahora?: Donde estoy. En el parque de los Rossi, disfrutando de las sobras del asado dominguero.
¿Cómo eres respecto al amor?: ¡Amoroso!
¿Cómo es tu vida?: No me puedo quejar. Fui un perro que tiraron a la calle y que ahora vive con los Rossi.
¿Qué pedirías si tuvieras un solo deseo?: ¿pueden ser dos?: una máquina de hacer mimos y que lluevan costillitas de cerdo.
Escribe una cita o frase sabia: si es con carne roja, ¡mejor!
Ahora despídete: ¡Guau!
Nominado por: Girasol
Banda o grupo elegido: Ehm, ¿qué es eso?
¿Eres hombre o mujer?: Soy un perro.
Descríbete: Bajito y algo regordete a lo "tonel". Porte impecable de pequinés. Nariz chata. Falta de un ojo en la cara. Segundo ojo muy redondo y lagrimea un poco. Pelo rojizo caoba (hay mujeres que matarían por tener el color de pelo que yo tengo). Bigotes largos. Algunas canas. Guantes blancos en mis patas delanteras. Porte de emperador chino.
¿Qué sienten las personas acerca de ti?: Una tremenda simpatía. Aún cuando me pongo cabrón soy simpático.
¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?: Con Blanquita éramos el agua y el aceite. Pero sin relación carnal. Tengo prohibido tener hijos por mi demodexia.
Describe tu actual relación sentimental con tu novio/a o pretendiente: Ja! Mejor eso lo dejo para un post aparte.
¿Donde quisieras estar ahora?: Donde estoy. En el parque de los Rossi, disfrutando de las sobras del asado dominguero.
¿Cómo eres respecto al amor?: ¡Amoroso!
¿Cómo es tu vida?: No me puedo quejar. Fui un perro que tiraron a la calle y que ahora vive con los Rossi.
¿Qué pedirías si tuvieras un solo deseo?: ¿pueden ser dos?: una máquina de hacer mimos y que lluevan costillitas de cerdo.
Escribe una cita o frase sabia: si es con carne roja, ¡mejor!
Ahora despídete: ¡Guau!
lunes, octubre 16, 2006
cadáver exquisito
Yo dije hace unos días que para qué necesitábamos hablar nosotros. Que con un par de ladridos todo se resuelve, ¿no?
Y Buffy vino y dijo que hablar no era lo mismo que escribir. Y no. No es lo mismo. Les voy a contar por qué.
Resulta que los señores padres Rossi se fueron a un casamiento al campo. Venado Tuerto se llama el lugar. Menos mal que no me llevaron con ellos. A qué tuerto como yo le gustaría ir a un lugar cuyo nombre lleva esa palabra.
Como los Rossi me dejaron solo, Flor y el Despeinado vinieron a darme de comer y a estar un rato conmigo. Pero trajeron a una amiga que escribe. Sí, como leyeron, escribe poemas. No les digo el embrollo que yo me hago con esta gente rara que trae mi dueña. Pero como ella también es medio rara no me queda más remedio que quererlos a todos y listo.
También vino Lucho que siempre es tan bueno conmigo porque me hace jugar con el plato que es mi deporte favorito.
De pronto escuché una conversación que me hizo dudar de la cordura de mi dueña.
-¿Y si escribimos un cadáver?
-Dale, buenísimo.
-¡Oh, no!- ladré yo- ¡esta gente va a matar a alguien y luego escribirán sobre su cuerpo! ¡Y yo que los creía civilizados!
Y me fui esconder porque no es cuestión de que me usen a mí como experimento.
Pero no. No era sobre un cadáver de verdad.
Era sobre una hoja de papel. Cada uno escribía una frase y luego doblaba el papel para que nadie viera lo que había escrito y se lo pasaba al otro para que escribiese otra frase. Al final se desdoblaba el papel y aparecía el cadáver exquisito .
De exquisito igual no tenía nada porque yo lo lambeteé un poco y ni gusto tenía.
Les paso uno de los cadáveres que llegué a lambetear. Me parece que hasta se inspiraron en mí.
Ni lo más pancho de un chipá
extraterrestres yacen a la espera del árbol morado
Oh! yo quisiera no tener que mentir más: y comer pan
del árbol morado de futuro incierto.
Pecaminosos panaderos que no se atreven a la pintura
porque esta vida no alcanza.
¡Oh! ¡acrílicos! yo quisiera ser acrílico total
y no alcanza: incierto el camino de ser.
No, no alcanza. Es verdad. Es unilateral.
Hace falta más, más y más,
la constante es que falte, que haya hambre.
La sangre azul se lamenta de no ser roja
hambre de miga de cielo de lo más pancho
y el cuerpo no lastima el alma de no ver.
FIN
Bueno, sí, están locos. Pero yo los quiero igual.
Y Buffy vino y dijo que hablar no era lo mismo que escribir. Y no. No es lo mismo. Les voy a contar por qué.
Resulta que los señores padres Rossi se fueron a un casamiento al campo. Venado Tuerto se llama el lugar. Menos mal que no me llevaron con ellos. A qué tuerto como yo le gustaría ir a un lugar cuyo nombre lleva esa palabra.
Como los Rossi me dejaron solo, Flor y el Despeinado vinieron a darme de comer y a estar un rato conmigo. Pero trajeron a una amiga que escribe. Sí, como leyeron, escribe poemas. No les digo el embrollo que yo me hago con esta gente rara que trae mi dueña. Pero como ella también es medio rara no me queda más remedio que quererlos a todos y listo.
También vino Lucho que siempre es tan bueno conmigo porque me hace jugar con el plato que es mi deporte favorito.
De pronto escuché una conversación que me hizo dudar de la cordura de mi dueña.
-¿Y si escribimos un cadáver?
-Dale, buenísimo.
-¡Oh, no!- ladré yo- ¡esta gente va a matar a alguien y luego escribirán sobre su cuerpo! ¡Y yo que los creía civilizados!
Y me fui esconder porque no es cuestión de que me usen a mí como experimento.
Pero no. No era sobre un cadáver de verdad.
Era sobre una hoja de papel. Cada uno escribía una frase y luego doblaba el papel para que nadie viera lo que había escrito y se lo pasaba al otro para que escribiese otra frase. Al final se desdoblaba el papel y aparecía el cadáver exquisito .
De exquisito igual no tenía nada porque yo lo lambeteé un poco y ni gusto tenía.
Les paso uno de los cadáveres que llegué a lambetear. Me parece que hasta se inspiraron en mí.
Ni lo más pancho de un chipá
extraterrestres yacen a la espera del árbol morado
Oh! yo quisiera no tener que mentir más: y comer pan
del árbol morado de futuro incierto.
Pecaminosos panaderos que no se atreven a la pintura
porque esta vida no alcanza.
¡Oh! ¡acrílicos! yo quisiera ser acrílico total
y no alcanza: incierto el camino de ser.
No, no alcanza. Es verdad. Es unilateral.
Hace falta más, más y más,
la constante es que falte, que haya hambre.
La sangre azul se lamenta de no ser roja
hambre de miga de cielo de lo más pancho
y el cuerpo no lastima el alma de no ver.
FIN
Bueno, sí, están locos. Pero yo los quiero igual.
miércoles, octubre 11, 2006
Palabras
Dicen que no tenemos lenguaje.
Mah, que se pudran.
A ver, ¿para qué les sirve tener facultad lingüística, eh?
Dicen eso porque supuestamente nosotros los perros no podemos hablar. ¿Y quien necesita hablar? Los humanos tienen muchas palabras para complicarse la realidad. Con su bla bla bla se embrollan en cosas muy simples.
En esta vida basta con respirar, comer, dormir, soñar, y quererse mucho.
Y para eso están los gruñiditos, gemidos, ladridos fuertes secos, ladridos breves y agudos.
Hablen menos y quiéranse más.
Y no se odien tanto como especie. Tienen cosas tan buenas que hasta con esa facultad lingüística que tienen logran hacer cosas muy bellas.
He dicho.
Mah, que se pudran.
A ver, ¿para qué les sirve tener facultad lingüística, eh?
Dicen eso porque supuestamente nosotros los perros no podemos hablar. ¿Y quien necesita hablar? Los humanos tienen muchas palabras para complicarse la realidad. Con su bla bla bla se embrollan en cosas muy simples.
En esta vida basta con respirar, comer, dormir, soñar, y quererse mucho.
Y para eso están los gruñiditos, gemidos, ladridos fuertes secos, ladridos breves y agudos.
Hablen menos y quiéranse más.
Y no se odien tanto como especie. Tienen cosas tan buenas que hasta con esa facultad lingüística que tienen logran hacer cosas muy bellas.
He dicho.
miércoles, octubre 04, 2006
El perro dragón
Para aquellos que visitan este blog hace tiempo y no veían actividad: volví por estos pagos virtuales.
Veo que son muchas las novedades en el mundo perruno y de verdad alégrome por todos ustedes.
Yo, podría decirse, ando que me sale fuego por la boca.
¿No era que la obra de esta casa estaba terminada?
Pues no.
Y ahí voy yo a chumbarle como loco a los albañiles que vienen y hacen ruido.
Lijan, rascan, cortan, mascan porque hace un año hicieron las cosas mal.
Mamá Rossi está que trina.
Y eso que no es un pajarito, eh.
Yo, como soy un perro, estoy que chumba y chumba y chumba y chumba.
Pero buenos tiempos se avecinan.
Mi dueña y el despeinado se mudan ¡cerca!
Ya les voy a chumbar yo a ellos.
Veo que son muchas las novedades en el mundo perruno y de verdad alégrome por todos ustedes.
Yo, podría decirse, ando que me sale fuego por la boca.
¿No era que la obra de esta casa estaba terminada?
Pues no.
Y ahí voy yo a chumbarle como loco a los albañiles que vienen y hacen ruido.
Lijan, rascan, cortan, mascan porque hace un año hicieron las cosas mal.
Mamá Rossi está que trina.
Y eso que no es un pajarito, eh.
Yo, como soy un perro, estoy que chumba y chumba y chumba y chumba.
Pero buenos tiempos se avecinan.
Mi dueña y el despeinado se mudan ¡cerca!
Ya les voy a chumbar yo a ellos.
lunes, septiembre 25, 2006
lunes, julio 17, 2006
domingo, julio 02, 2006
Una carta inesperada
Flor (mi dueña, je):
Te escribo porque así me lo ha pedido mi gato Julio.
Anoche cuando regresé a casa, me comentó que había leido "el blog de Pancho, su alter ego" (sic) y que se enteró de que andaba triste por los bordes de una pileta. ¡Julio teme que en cualquier momento se tire! (Eeeeeh, qué exagerados que son los gatos, che). Julio tiene ganas de salir con Pancho a tomar algo por ahí (¡pero, claro, amigo, ni hace falta pedir permiso!). Quiere acompañar a su amigo (jejejeje, con amigos así no se puede estar mucho tiempo triste). Yo, en calidad de dueña sustituta, tengo la misión de pedirte autorización para que lo dejes salir a Pancho con Julio (¡Y guai de que Flor no me deje salir con mi amigo Julio, eh!). Él me dijo que le había dejado un comment pero que de todos modos quería tener una presencia más física, porque a Pancho lo quiere, no todos los días se encuentra un alter ego y hay que cuidarlo y mimarlo (hiiiiiuuuupiiiiiiiiiiii). Sé que mi gato no es muy astuto para desenvolverse en la ciudad, pero como Panchito ha viajado tanto y ha conocido tantos lugares confío en que podrá cuidar de los dos y podrá sentirse mejor si se encuentra con un amigo (¡¡claro, Julio, nos vamos los dos de copas, amigo!!).
Después de consolarlo y contarle de ese hermoso dvd de Vinicius que vimos donde, entre otras cosas, se hablaba de la amistad, le prometí que haría el intento de hablar con vos, que tan bien le has caido, que me anduvo contanto que sintió muchos ronrones cuando te conoció (aaaah, ¿¿así que Flor le anduvo haciendo mimitos a otro que no soy yo?? Bueh, decí que sos como mi alter ego, Julio, que sin no...).
Liú está celosa, claro, pero comprende que salida de hombres es salida de hombres (bah, una gata malhumorada e histérica, ¿qué se puede esperar de ella?).
Así que aquí quedamos, ansiosos a la espera de tu respuesta.
Un abrazo grande,
Lau, Julio y Liú.
Te escribo porque así me lo ha pedido mi gato Julio.
Anoche cuando regresé a casa, me comentó que había leido "el blog de Pancho, su alter ego" (sic) y que se enteró de que andaba triste por los bordes de una pileta. ¡Julio teme que en cualquier momento se tire! (Eeeeeh, qué exagerados que son los gatos, che). Julio tiene ganas de salir con Pancho a tomar algo por ahí (¡pero, claro, amigo, ni hace falta pedir permiso!). Quiere acompañar a su amigo (jejejeje, con amigos así no se puede estar mucho tiempo triste). Yo, en calidad de dueña sustituta, tengo la misión de pedirte autorización para que lo dejes salir a Pancho con Julio (¡Y guai de que Flor no me deje salir con mi amigo Julio, eh!). Él me dijo que le había dejado un comment pero que de todos modos quería tener una presencia más física, porque a Pancho lo quiere, no todos los días se encuentra un alter ego y hay que cuidarlo y mimarlo (hiiiiiuuuupiiiiiiiiiiii). Sé que mi gato no es muy astuto para desenvolverse en la ciudad, pero como Panchito ha viajado tanto y ha conocido tantos lugares confío en que podrá cuidar de los dos y podrá sentirse mejor si se encuentra con un amigo (¡¡claro, Julio, nos vamos los dos de copas, amigo!!).
Después de consolarlo y contarle de ese hermoso dvd de Vinicius que vimos donde, entre otras cosas, se hablaba de la amistad, le prometí que haría el intento de hablar con vos, que tan bien le has caido, que me anduvo contanto que sintió muchos ronrones cuando te conoció (aaaah, ¿¿así que Flor le anduvo haciendo mimitos a otro que no soy yo?? Bueh, decí que sos como mi alter ego, Julio, que sin no...).
Liú está celosa, claro, pero comprende que salida de hombres es salida de hombres (bah, una gata malhumorada e histérica, ¿qué se puede esperar de ella?).
Así que aquí quedamos, ansiosos a la espera de tu respuesta.
Un abrazo grande,
Lau, Julio y Liú.
jueves, junio 29, 2006
Tristeando...

Hoy estoy triste. Más triste que un perro, dicen. Qué se yo si será cierto pero esta tristeza perruna es lo más triste que hay. Y eso que hoy salió un solcito que ni les cuento. Mejor que les cuente el Nano que como anduvo contando de las lluvias que tuvimos... mejor que ahora cuente de este solcito de invierno. Porque lo que es a mí este sol no me hace nada de nada.
Estoy triste y cuando ando triste me gusta que llueva. Para estos casos no hay como mirarse en el estanque y sacarse la lengua de tan triste que se siente uno.
martes, junio 27, 2006
¡A comeeeeeer!
Nano en uno de sus comentarios me preguntó qué comía.
Pues siempre me las arreglaba para que me cayera un trocito de lo que estaban comiendo mis dueños.
En Roma: pizzas y pastas a la romana.
En Firenze: fiambres, salame de la Toscana y queso de búfalo, ¡no hay como eso!
En Venezia: bichos raros con consistencia blanduzca, no me pregunten qué era eso ¡pero era rico!
En París: ommelettes de quesos varios.
Y así.
Pues siempre me las arreglaba para que me cayera un trocito de lo que estaban comiendo mis dueños.
En Roma: pizzas y pastas a la romana.
En Firenze: fiambres, salame de la Toscana y queso de búfalo, ¡no hay como eso!
En Venezia: bichos raros con consistencia blanduzca, no me pregunten qué era eso ¡pero era rico!
En París: ommelettes de quesos varios.
Y así.
viernes, junio 23, 2006
La loba Luperca

Claro que Roma tiene algo de nosotros.
Sangre de loba, dicen por ahí.
Pero que quieren que les diga, yo lo de la loba no me lo creo. Dicen que Roma fue fundada por Rómulo y Remo, dos hermanos que sobrevivieron gracias a la leche de la loba Luperca.
Les cuento como fue la historia. Resulta que Rea Silvia, hija de Amulio, hermano de Numitor había sido obligada a rendirle culto a Vesta. Numitor había expulsado a Amulio del trono para quedarse con todo el poder. Al obligar a la hija de Amulio a convertirse en Vestal, Numitor se aseguraba de que Rea Silvia no tuviera hijos (las Vestales debían ser vírgenes y consagrarse a la Diosa Vesta por el resto de sus vidas). Pero le salió mal porque Rea Silvia fue fecundada por el dios Marte y tuvo dos gemelos: Rómulo y Remo. Esto provocó la furia de Numitor que obligó a la madre a abandonarlos. Y ahí está el mito de la canasta con los dos niños abandonados y la loba que los encuentra y en vez de comérselos les da leche.
Pero digo yo....¿no habrá sido una perra?
Para mí que era una perra y no una loba. Una loba se los hubiera comido, no me jodan.
Seguro que era una perra, una collie para ser más exactos.
Porque, vamos, las perras pastoras, son lo más maternal que hay, ¿o no?
Malena, por ejemplo, era una perra collie y le dio de mamar a una gata en vez de sacarla a patadas de la casa.
Entonces yo pregunto...¿somos algo de los lobos?
Lo que se dice yo...ni un poquitito de lobo pero quizás alguno de ustedes me pueda decir.
jueves, junio 22, 2006
Un cacho de cultura

¡Eso es!
Como bien dijo el Verdi para arbolitos tengo mi jardín. Y como bien dijo Spooky, menos mal que no todos los humanos se avienen a esas leyes tan estúpidas como las de la alcadesa, eh.
¡Así que a no quejarse!
Pero ¿a qué vine yo a Europa, entonces?
No señor, no fue por un cacho de cultura, muchachos, que para eso están mis dueños con los mapas, los itinerarios, las guías y los museos.
Ni por los arbolitos que si era por eso iba muerto.
Fue por instruirme. Por querer ser un perro de mundo.
No contento con andar sólo por calles porteñas decidí averiguar qué era eso de andar por calles lejanas.
Y descubrí algo, che.
En todos los lugares donde habitan humanos hay calles.
Qué se yo, ya sé que no es un gran descubrimiento. Pero si hasta en Venezia que están arriba de agua ¡hay calles! ¡Y hasta tráfico tienen!
Claro que comencé a instruirme. Pero a instruirme en cuestiones callejeras porque de museos ni hablar. No hay nada mejor que los viajes para aprender como viven los colegas de otros mundos. Y así fue como descubrí que si bien los perros en Italia no tienen arbolitos pueden entrar a cenar en algunos restaurantes con sus dueños. ¡Y hasta les dan agua!
Fue el caso de Mona (léase Moná, pues era una perrita francesa).
Moná llegó junto a su flamante dueña y se ubicó en una mesita del café en la Piazza de la Signoria en la ciudad de Firenze.
Y digan que yo tenía unas nostalgias por mi Blanquita que sino...
martes, junio 20, 2006
De plazas

Esto de cruzar el oceáno Atlántico es como de ciencia ficción. Porque hasta con el cohete del Nano uno se daba cuenta. En el avión de los humanos, en cambio, es como estar dentro de una caja durante trece horas y luego, puf, uno ya está en otro continente. Yo me preguntaba si no era todo una gran invención de la aerolínea. Pero no. Llegamos a Italia nomás.
Les cuento algo horrible de Italia.
Pero horrible.
Las plazas, amigos míos.
¡Ni un arbolito!
Roma en el mapa aparece plagada de plazas. Uno mira el mapa y se pone contento. Y tironea de la correa. ¡Vamos a las plazas! ¡Vamos a las plazas! Claro que mis humanos querían también ver otras cosas como el Coliseo, el Palatino, la Capilla Sixtina. Y yo dale con las plazas que en italiano se dicen piazzas.
Hasta que me hicieron caso sólo porque en una de las piazzas hay una fuente muy importante que la había hecho un tipo llamado Bernini.
La piazza se llamaba Piazza Navona.
Sí, Navona.
Que se yo por qué le pusieron ese nombre. Ni los italianos saben qué significa.
Navona, nombre nabo si los hay, eh.
Y en esta bendita plaza ¡ni un arbustito donde mear!
Los romanos mucho mármol, mucho mármol pero ¿y los perros?
jueves, junio 15, 2006
Cambiando el hemisferio
¡Volví!
¡Aaaaaterricéeeee!
¡Ja!
¡Sí!
¡¡¡¡Guauuuuuuuuuu!!!!
¡¡¡Qué dolor de oídossssssssssssssss!!!
Sólo espero llegar a casa y mear en mi arbolito preferido.
Y que me den de comer.
Y que me hagan mimitos.
Y que me tapen con la mantita.
Porque amigos míos....¡¡¡¡aquí en la Argentina está por empezar el invierno!!!!
¡Aaaaaterricéeeee!
¡Ja!
¡Sí!
¡¡¡¡Guauuuuuuuuuu!!!!
¡¡¡Qué dolor de oídossssssssssssssss!!!
Sólo espero llegar a casa y mear en mi arbolito preferido.
Y que me den de comer.
Y que me hagan mimitos.
Y que me tapen con la mantita.
Porque amigos míos....¡¡¡¡aquí en la Argentina está por empezar el invierno!!!!
sábado, junio 10, 2006
Al fin Fiona...
Como nat, la chica esta que vive acá anduvo trabajando como loca en la computadora, y cuando se va la deja apagada, recién hoy, que está enferma en cama y dejó la compu prendida, puedo presentarme finalmente, y gracias a mi amigo Pancho que vaya a saber por dónde anda ahora.
El asunto es que igual mucho para decir no tengo, y como nat se la pasa haciendo listas, lo único que se me ocurre por ahora es una lista (ilustrada) de los lugares a dónde me gusta meterme:



El asunto es que igual mucho para decir no tengo, y como nat se la pasa haciendo listas, lo único que se me ocurre por ahora es una lista (ilustrada) de los lugares a dónde me gusta meterme:



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