Yo había averiguado, saben. Me contacté con la dueña de Julio, el gato del que les hablé y ella me dio algunas indicaciones. Pero como estos tipos no se van por tierra sino por avión lo de los trailers para perros no me sirvió de nada. Entonces, claro, mejor averiguar por esas cajas para perros. Lo de la caja no me gustaba nada de nada. ¿Yo adentro de una caja? Pero con mi olor, imagínense la cara de los pasajeros de a bordo. Así que averigüé por la caja. ¿Y saben lo que salía una caja de esas? Y yo que no tengo ni un peso. Y me estaba quedando sin tiempo. Nada de tiempo. Y estas dos mujeres que iban y venían con que la ropa y si en París hace frío y la mar en coche. ¡Qué desastre! Cuestión que se me ocurrió la brillante idea. ¿Y si me meto en la valija de mano? Esa valijita azul, tan linda, que Florcita arrastraba de acá para allá. Sería bonito visitar Roma, Florencia y Venecia. Hacer pis en el Ponte Vecchio, caca en alguna placita francesa (ah, cómo, ¿no se puede?). En fin, plantar mi huella en el continente viejo, ¿no?
La valijita me va al pelo (perfecto). Es de mi tamaño y además yo solo peso ocho kilos. ¿Creen que estas dos se van a dar cuenta?
Nooooo.
Así que abro el cierre, levanto la tapa y ¡¡¡arrivedeci amigos, nos vemos en Italia!!!
P.D: Este blog quedará en manos de mi amiga Fiona por estas tres semanitas. Ya verán. ¡Y deséenme suerte para esta travesía!
sábado, mayo 20, 2006
viernes, mayo 19, 2006
Angustia valijera
Valijas otra vez. Odio las valijas. Las detesto.
Papá Rossi se fue a la China con valijas.
Florcita se fue de esta casa con valijas.
Lucho se fue a vivir solo con valijas.
Y yo las veo ahora alrededor de una, dos, tres, cuatro valijas. Todas de diferentes colores y tamaños.
Mamá Rossi separa pantalones, pulovercitos, camisas y ropa interior.
Florcita va y viene de la casa. Trae valijas y las llenan.
¡Explíquenme!
P.D: valija: maleta
Papá Rossi se fue a la China con valijas.
Florcita se fue de esta casa con valijas.
Lucho se fue a vivir solo con valijas.
Y yo las veo ahora alrededor de una, dos, tres, cuatro valijas. Todas de diferentes colores y tamaños.
Mamá Rossi separa pantalones, pulovercitos, camisas y ropa interior.
Florcita va y viene de la casa. Trae valijas y las llenan.
¡Explíquenme!
P.D: valija: maleta
jueves, mayo 18, 2006
¡Chau, Papusa!
¡Falsa alarma!
Papusa duró poco y nada. Y que quede claro, no fue para nada mi culpa. Ella solita y sola se marchó sin decir ni "mu", bah, ni "miau". ¡Y a buen puerto, muchachos!
No fue necesario implementar ninguna de los valiosos consejos que todos ustedes me dejaron en los comentarios del post anterior. Buffy, ¿no te parecía un poco peligroso implementar el método de los masajes que Verdi expuso en su blog? A mí los ojos de Papusa no me inspiraban nada de confianza. No parecía ser un animalito muy mimoso como para andar pidiéndole masajes. Además, si es por masajes yo prefiero que me rasque el cogote mi dueña, jejeje.
Es cierto, como dijo Frodo, que la pobre gata no tenía un hogar y, bueno, hay que ser solidarios. Pero la bicha se ve que adora la calle y sólo se quiso tomar un vermuth de la tarde en el balconcito de mi dueña.
Así que ¡chau, Papusa!
Y que siga el tango nomás....
Papusa duró poco y nada. Y que quede claro, no fue para nada mi culpa. Ella solita y sola se marchó sin decir ni "mu", bah, ni "miau". ¡Y a buen puerto, muchachos!
No fue necesario implementar ninguna de los valiosos consejos que todos ustedes me dejaron en los comentarios del post anterior. Buffy, ¿no te parecía un poco peligroso implementar el método de los masajes que Verdi expuso en su blog? A mí los ojos de Papusa no me inspiraban nada de confianza. No parecía ser un animalito muy mimoso como para andar pidiéndole masajes. Además, si es por masajes yo prefiero que me rasque el cogote mi dueña, jejeje.
Es cierto, como dijo Frodo, que la pobre gata no tenía un hogar y, bueno, hay que ser solidarios. Pero la bicha se ve que adora la calle y sólo se quiso tomar un vermuth de la tarde en el balconcito de mi dueña.
Así que ¡chau, Papusa!
Y que siga el tango nomás....
domingo, mayo 14, 2006
Dentro de poco diré miau

¿Pueden creerlo?
¡Un gato se le metió en el balcón a mi dueña!
¡Y lo peor de todo es que no lo sacó de un escobazo sino que está pensando en darle leche!
Ahora yo digo, si yo fuera un gato adulto y me dan leche, puaj, me voy de ahí inmediatamente. Pero claro, no soy un gato adulto, soy un PERRO adulto y acá me ven.
¿Y como le quiere poner? Algún nombre ridículo como de esos que se le ocurren a ella. Uno romano, quizas. Bueno, no, parece que no sabe. Es que no sabe si cuando abra la puerta que comunica el balcón con el resto del departamento el gato ¡patapuf!, se irá corriendo o se quedará a ver qué pasa. Porque, a ver, un gato que se pone a dormir entre las plantas de alguien está esperando algo, ¡vamos! Si los gatos que viven en la calle sólo duermen donde nadie pueda pillarlos. Este se las trae...
¿Será macho o hembra?
Me estoy comiendo los sesos.
Ah, pero sabé una cosa... ¡si adoptás ese gato, olvidate de tu aljaba!
miércoles, mayo 03, 2006
Recomendación
No, no me comió el gato, no se preocupen.
He estado muy ocupado leyendo un libro.
¿Qué? ¿Acaso nosotros no podemos leer libros?
¡Claro que podemos!
Recomiendo fervientemente Casiperro del hambre de una escritora argentina llamada Graciela Montes. Búsquenlo, revuelvan en las librerías del barrio. ¡No se lo pierdan!
Indipensable para todo perro bloguero.
He estado muy ocupado leyendo un libro.
¿Qué? ¿Acaso nosotros no podemos leer libros?
¡Claro que podemos!
Recomiendo fervientemente Casiperro del hambre de una escritora argentina llamada Graciela Montes. Búsquenlo, revuelvan en las librerías del barrio. ¡No se lo pierdan!
Indipensable para todo perro bloguero.
lunes, abril 24, 2006
Alter ego
Julio es un gato persa enorme que vive entre libros y acompañado de una gata blanca llamada Liu.
Julio pesa lo mismo que yo: ocho kilos y medio.
Julio es un gato raro.
Julio, tus bigotes cortados son como mi ojo pirata.
Por eso, te comprendo.
Que mi dueña te haya levantando y hecho mimos en el cogote, que se haya sentado a tu lado a mimarte y hablarte como a veces hace con los perros, que te haya querido de sopetón como a veces le pasa con algunas personas que se las quiere porque sí, de sopetón nomás, sin saber por qué, que haya sucedido todo eso me hace pensar, Julio, que sos como mi alter ego.
Pero en gato.
¡Qué extraña es la vida!
Julio pesa lo mismo que yo: ocho kilos y medio.
Julio es un gato raro.
Julio, tus bigotes cortados son como mi ojo pirata.
Por eso, te comprendo.
Que mi dueña te haya levantando y hecho mimos en el cogote, que se haya sentado a tu lado a mimarte y hablarte como a veces hace con los perros, que te haya querido de sopetón como a veces le pasa con algunas personas que se las quiere porque sí, de sopetón nomás, sin saber por qué, que haya sucedido todo eso me hace pensar, Julio, que sos como mi alter ego.
Pero en gato.
¡Qué extraña es la vida!
jueves, abril 20, 2006
Ética panchófila
Está bien darme de comer.
No está bien no darme de comer.
Está bien hacerme mimitos en el cogote.
No está bien morder el tobillo de ningún habitante de esta casa.
Está bien darle besos a Blanquita por detrás de la ligustrina.
No está bien ladrarle a Blanquita como un condenado por detrás de la ligustrina.
Está bien comerse los grillos topos del jardín pues son malos para las plantitas.
No esta bien mearle la aljaba a Flor pues es muy malo para su plantita.
Está bien lamer los huesitos del asado del domingo.
No está bien enterrar los huesitos del asado del domingo en el macetero del jazmín.
Está bien recibir a Mamá y Papá Rossi con ladridos de alegría.
No está bien mear las habitaciones de los Rossis hijos que se han ido de la casa.
Está bien mirar por la ventana del living mientras espero que los Rossi vuelvan.
No está bien romperle el silloncito de caña a mamá Rossi esperando a que los Rossi vuelvan.
Uf.
Update:
Está bien linkear a todos mis amigos de la blogósfera
No está bien haber tardado tanto en linkear a los nuevos amigos de la blogósfera.
¡Disculpen! Pero creo que ya estamos todos.
No está bien no darme de comer.
Está bien hacerme mimitos en el cogote.
No está bien morder el tobillo de ningún habitante de esta casa.
Está bien darle besos a Blanquita por detrás de la ligustrina.
No está bien ladrarle a Blanquita como un condenado por detrás de la ligustrina.
Está bien comerse los grillos topos del jardín pues son malos para las plantitas.
No esta bien mearle la aljaba a Flor pues es muy malo para su plantita.
Está bien lamer los huesitos del asado del domingo.
No está bien enterrar los huesitos del asado del domingo en el macetero del jazmín.
Está bien recibir a Mamá y Papá Rossi con ladridos de alegría.
No está bien mear las habitaciones de los Rossis hijos que se han ido de la casa.
Está bien mirar por la ventana del living mientras espero que los Rossi vuelvan.
No está bien romperle el silloncito de caña a mamá Rossi esperando a que los Rossi vuelvan.
Uf.
Update:
Está bien linkear a todos mis amigos de la blogósfera
No está bien haber tardado tanto en linkear a los nuevos amigos de la blogósfera.
¡Disculpen! Pero creo que ya estamos todos.
martes, abril 11, 2006
lunes, abril 10, 2006
viernes, abril 07, 2006
Blanquita


Yo soy un pequinés.
Ella es una perra "raza perro".
Chiquita como yo, sí, pero distinta.
Por lo pronto tiene hocico, algo de lo cual yo carezco, lamentablemente.
Y digo lamentablemente porque esto de tener cara plana trae muchas dificultades. Los humanos sabrán de qué les hablo pues ellos también tienen la cara así.
Ella, decía entonces, se llama Blanquita.
Acá los Rossi creen que yo no la quiero porque cada vez que ellos están en el parque tomando mate y ella aparece por atrás del cerco de ligustrina yo le empiezo a gruñir como un condenado.
Pero la verdad es que todo eso es para aparentar y hacerme el malo.
En cuanto los Rossi se meten para adentro para cambiarle la yerba al mate yo me le acerco, despacito, y le doy besitos por entre la ligustrina.
Blanquita me tiene una paciencia. Yo creo que debe ser medio santa.
lunes, abril 03, 2006
De carnes hablamos
Aclaración: Este post quizás no sea apto para nuestro amigo vegetal brocco aunque sí, mejor sí.
Domingo por la tarde. Reunión de Rossis. Asado de ternera y ni un poquito. Mis amigos ibéricos no deben saber del quilombo este de las carnes argentinas pero Nano que vive por estos pagos entenderá lo que significa que el domingo hayan hecho un asado de nada más y nada menos que ternera. Todos los que vivimos en este país sabemos que la Argentina tiene el doble de vacas que de habitantes. Las vacas caminan por la llanura de la pampa húmeda, comen su pastito tierno y tienen una vida bastante agradable hasta que bueno, zácate, las matan y ¡paf! se acabó. La Argentina tiene tradición de país ganadero. Lo de sembrar trigo vino después. Primero las vacas, che, pero como dice la canción del arriero: "las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas". Y no me digan que no es una casualidad que la literatura de este país se inicie con una obra titulada El Matadero de Esteban Echeverría. ¿Vosotros teneis al loco manchego ese del Quijote? Nosotros tenemos un matadero de vacas, che.
Porque, vamos, que carnear una vaca en el siglo XIX era de lo más común entre los gauchos. Y entonces era comer por dos días enteros hasta que sólo quedaba la "usamenta".
Pero aquí la carne siempre fue cara, mis amigos. Siempre. Porque como ya dijimos las vaquitas nunca fueron de los argentinos sino de los ganaderos argentinos, que no es lo mismo, ¿me entienden? Y a esta gente le importó siempre un reverendo pepino si los argentinos comían carne o polenta. Ellos sólo piensan en la carne a precio dólar. Y así es como llegan los mejores cortes al exterior a precios claramente altos. ¿O ustedes comen carne argentina muy barata, eh?
Cuestión que ahora hay un revuelo bárbaro porque el gobierno anda con que no puede ser que los argentinos no puedan comer carne. Y anda ahí batallando con los ganaderos que se creen los dueños de hacer lo que quieren porque son los dueños de las vaquitas. Y entonces uno va a la góndola del super y no hay nada de nada, che. Sólo pollo (que pa que lo voy a negar, yo no le hago asco a nada, chicos, que el pollo es lo más rico que hay) o pescado que ahora que viene semana santa....¡puf! se va a ir por las nubes. Caramba, que ese asadito de ternera que se hicieron ayer estos desgraciados ¡debe haber sido el último asado de ternera que quedaba en este bendito país! Y NI UN BOCADO.
Sólo me dieron un pedazo de pan.
Desgraciados.
Sigan comiendo pollo, ya van a ver.
Un día la revolución de los perros los va a obligar a comer de esas bolitas inmundas en nombre de la buena salud.
Snif.
Domingo por la tarde. Reunión de Rossis. Asado de ternera y ni un poquito. Mis amigos ibéricos no deben saber del quilombo este de las carnes argentinas pero Nano que vive por estos pagos entenderá lo que significa que el domingo hayan hecho un asado de nada más y nada menos que ternera. Todos los que vivimos en este país sabemos que la Argentina tiene el doble de vacas que de habitantes. Las vacas caminan por la llanura de la pampa húmeda, comen su pastito tierno y tienen una vida bastante agradable hasta que bueno, zácate, las matan y ¡paf! se acabó. La Argentina tiene tradición de país ganadero. Lo de sembrar trigo vino después. Primero las vacas, che, pero como dice la canción del arriero: "las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas". Y no me digan que no es una casualidad que la literatura de este país se inicie con una obra titulada El Matadero de Esteban Echeverría. ¿Vosotros teneis al loco manchego ese del Quijote? Nosotros tenemos un matadero de vacas, che.
Porque, vamos, que carnear una vaca en el siglo XIX era de lo más común entre los gauchos. Y entonces era comer por dos días enteros hasta que sólo quedaba la "usamenta".
Pero aquí la carne siempre fue cara, mis amigos. Siempre. Porque como ya dijimos las vaquitas nunca fueron de los argentinos sino de los ganaderos argentinos, que no es lo mismo, ¿me entienden? Y a esta gente le importó siempre un reverendo pepino si los argentinos comían carne o polenta. Ellos sólo piensan en la carne a precio dólar. Y así es como llegan los mejores cortes al exterior a precios claramente altos. ¿O ustedes comen carne argentina muy barata, eh?
Cuestión que ahora hay un revuelo bárbaro porque el gobierno anda con que no puede ser que los argentinos no puedan comer carne. Y anda ahí batallando con los ganaderos que se creen los dueños de hacer lo que quieren porque son los dueños de las vaquitas. Y entonces uno va a la góndola del super y no hay nada de nada, che. Sólo pollo (que pa que lo voy a negar, yo no le hago asco a nada, chicos, que el pollo es lo más rico que hay) o pescado que ahora que viene semana santa....¡puf! se va a ir por las nubes. Caramba, que ese asadito de ternera que se hicieron ayer estos desgraciados ¡debe haber sido el último asado de ternera que quedaba en este bendito país! Y NI UN BOCADO.
Sólo me dieron un pedazo de pan.
Desgraciados.
Sigan comiendo pollo, ya van a ver.
Un día la revolución de los perros los va a obligar a comer de esas bolitas inmundas en nombre de la buena salud.
Snif.
viernes, marzo 31, 2006
Los años pasan
Me vino la melancolía. Yo que siempre estoy alegre. Rezongón, es verdad, pero un rezongón alegre. Pero hoy ni siquiera molestar a Blanquita me divierte (ya les contaré quién es Blanquita).
¿Será el otoño?
Y después me entero que este energúmeno me anda engañando con una perrita de la calle que encontró en su barrio. Sí, vos, no te hagás el que no sabés que ya me contaron que le dabas carne por abajo de la mesa del restaurante a la perrita esa y a mí cuando venís a comer asados ¡nada me das!
Grrrrr.
Bueh.
Mientras tanto yo miro como se amarillean las hojas del gynco y pienso en esos huesitos que escondí cerca del jazmín. Si el jardinero que viene hoy los descubre lo muerdo, ya está decidido, es un hecho.
Estoy triste. Triste como un perro cansado y viejo.
Pucha que estoy viejo.
¡De pronto me hice viejo!
¿Cómo pasó?
¿Será el otoño?
Y después me entero que este energúmeno me anda engañando con una perrita de la calle que encontró en su barrio. Sí, vos, no te hagás el que no sabés que ya me contaron que le dabas carne por abajo de la mesa del restaurante a la perrita esa y a mí cuando venís a comer asados ¡nada me das!
Grrrrr.
Bueh.
Mientras tanto yo miro como se amarillean las hojas del gynco y pienso en esos huesitos que escondí cerca del jazmín. Si el jardinero que viene hoy los descubre lo muerdo, ya está decidido, es un hecho.
Estoy triste. Triste como un perro cansado y viejo.
Pucha que estoy viejo.
¡De pronto me hice viejo!
¿Cómo pasó?
lunes, marzo 27, 2006
Todo está clavado en la memoria

Nosotros los perros tenemos memoria "de perros". Nuestra memoria a corto plazo es corta. Para nosotros un humano que se ha ido a su trabajo hace cinco minutos es como si ya se hubiera marchado por todo el día. Nuestra memoria es atemporal. No la dictan los minutos ni las horas. Ni siquiera los años. Todo está aquí, al alcance de nuestra mano.
Pero claro, somos perros.
Y aunque cueste creerlo a algunos humanos les sucede lo mismo. Tienen memoria corta. Y así como tienen memoria corta, tienen la vista corta y los oídos también cortos pues no escuchan más allá de lo que quieren escuchar.
Por suerte no fue lo que sucedió con las cien mil personas que marcharon el viernes 24 a la Plaza de Mayo en repudio de la última dictadura militar sucedida en la Argentina en 1976.
Yo me solidarizo con ellos. Aunque sea sólo un perro.
Y tenga memoria de perro.
martes, marzo 21, 2006
Memoria canina
Juro que no lo hago a propósito. ¿Cómo se les ocurre plantar una planta en el lugar donde yo suelo hacer pis? No es posible. Sepan que mi memoria canina me lleva hacia allí. Ya no puedo cambiarlo. Entiendan que yo también tengo mis limitaciones, che.
viernes, marzo 03, 2006
Pregunta
Leyendo el librito que ella había dejado caer en su regazo leí lo siguiente:
A través de los perros rendimos homenaje al amor y a su posibilidad. ¿Qué es un perro sino una máquina de amor? Le ponen delante un ser humano, le encargan la misión de amarlo y, por poco agraciado, perverso, deforme o estúpido que sea el ser humano, el perro lo ama.
Michel Houellebecq, La posibilidad de una isla.
¿Con que máquinas de amor, eh? ¿Ustedes qué piensan?
A través de los perros rendimos homenaje al amor y a su posibilidad. ¿Qué es un perro sino una máquina de amor? Le ponen delante un ser humano, le encargan la misión de amarlo y, por poco agraciado, perverso, deforme o estúpido que sea el ser humano, el perro lo ama.
Michel Houellebecq, La posibilidad de una isla.
¿Con que máquinas de amor, eh? ¿Ustedes qué piensan?
martes, febrero 28, 2006
Fama

Muchachos, la Argentina está de luto.
Sí señor, hoy se murió Jazmín, el perrito más mediático y famoso de este país. El perrito de Susana Gimenez.
Claro que ustedes seguro que ni saben quién es Susana Gimenez (Nano, debe saber).
Jazmín era tratado como un verdadero duque por su dueña y por los medios televisivos cholulos. Era un yorkshire al cual le hacían claritos en las mejores peluquerías, comía los más deliciosos manjares, se vestía con una capa de armiño (¡mah que xupa, Buffy!) y su collar estaba adornado con perlas brillantes. Se rumoreaba que era gay pues le presentaron varias perritas y él ¡nada!. También se rumoreaba que, en realidad, el verdadero Jazmín había muerto en 1998 en las garras de un dogo que lo destrozó íntegro y que el que murió ahora era un doble que él tenía (todos los famosos tienen dobles, ¿vieron?).
Jazmín pasó varias cruzadas. ¡Aprendió a volar de las manos de Roviralta (una ex pareja de Su)! Y aprendió a aterrizar en las manos de los paparazzi. Salía a todos lados con su dueña que como era mínimo lo llevaba en su cartera. Restaurantes caros, autos de lujo. Viajaba en primera clase, ¡nada de viajar en el depósito!
Hoy Jazmín ha pasado a mejor vida. Ninguna de sus joyas le sirve hoy.
Amigos, del polvo venimos y al polvo volvemos.
Los gatos de mi vida
Antes de que yo me apareciera en el alero de esta casa había una gata muy malhumorada que vivía en las inmediaciones de los Rossi. La habían encontrado hacía muchos años en el motor del auto (no me pregunten cómo corno llegó allí) pero nunca se volvió muy cariñosa con los humanos. Los Rossi le daban de comer y eso era todo.
La cosa fue con Malena. La dejaban ahí porque Malena la quería. Y la gata se había encariñado con Malena. Y claro, ¿cómo no se iba a encariñar con una collie que se prestaba de madre y la amamantaba todas las veces que ella quería? Así que la gata y Malena eran un dúo dinámico (madre e hija) que tomaban sol en el jardín y jugaban a perro y gato (pero de mentira, sin lastimarse).
Dos hembras que se llevaban bien. Una dupla que duró unos diez años.
Hasta que llegué yo, je.
Y se pudrió todo.
Y sí.
A mí los gatos no me gustan (si hay algún gato que me lee sepa disculpar, la cosa es con los gatos de carne y hueso, no con los virtuales). Y menos un gato malhumorado. No me gusta ningún ser malhumorado (para eso estoy yo que me basto solito con mi malhumor). Y esta gata se puso celosísima. Claro que yo en celos le gano a cualquiera pero cuando llegué a esta casa no había de quién estar celoso. Imagínense, yo venía de estar en la calle exhausto y lastimado y de pronto me encuentro con un montón de Rossis haciéndome mimos y una collie que me aceptó enseguida (algo que yo nunca hubiera hecho de haber estado en su lugar porque soy un maldito egocéntrico). Y cuando vieron que la gata malhumorada empuñaba sin razón sus afiladas garras hacia el único ojo sano que me quedaba decidieron que ya era bastante.
Y se la llevaron lejos.
Y el dúo dinámico dejó de ser dúo.
Malena y yo empezamos a tomar sol juntos en el jardín.
Hasta que se murió de viejita.
La cosa fue con Malena. La dejaban ahí porque Malena la quería. Y la gata se había encariñado con Malena. Y claro, ¿cómo no se iba a encariñar con una collie que se prestaba de madre y la amamantaba todas las veces que ella quería? Así que la gata y Malena eran un dúo dinámico (madre e hija) que tomaban sol en el jardín y jugaban a perro y gato (pero de mentira, sin lastimarse).
Dos hembras que se llevaban bien. Una dupla que duró unos diez años.
Hasta que llegué yo, je.
Y se pudrió todo.
Y sí.
A mí los gatos no me gustan (si hay algún gato que me lee sepa disculpar, la cosa es con los gatos de carne y hueso, no con los virtuales). Y menos un gato malhumorado. No me gusta ningún ser malhumorado (para eso estoy yo que me basto solito con mi malhumor). Y esta gata se puso celosísima. Claro que yo en celos le gano a cualquiera pero cuando llegué a esta casa no había de quién estar celoso. Imagínense, yo venía de estar en la calle exhausto y lastimado y de pronto me encuentro con un montón de Rossis haciéndome mimos y una collie que me aceptó enseguida (algo que yo nunca hubiera hecho de haber estado en su lugar porque soy un maldito egocéntrico). Y cuando vieron que la gata malhumorada empuñaba sin razón sus afiladas garras hacia el único ojo sano que me quedaba decidieron que ya era bastante.
Y se la llevaron lejos.
Y el dúo dinámico dejó de ser dúo.
Malena y yo empezamos a tomar sol juntos en el jardín.
Hasta que se murió de viejita.
viernes, febrero 24, 2006

Ayer se cayó el cielo de Buenos Aires. ¡Frío! ¡Ya me había olvidado como era eso! Mis amigos los pajaritos se han ido a anidar al Gynco y yo estoy aquí, en mi silloncito de madera mirando como las gotas se empeñan en estrellarse contra el vidrio de esta ventana.
Ahora que lo pienso, no tengo tío para robarle la capa.
jueves, febrero 23, 2006
Sensación térmica
sábado, febrero 18, 2006
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