martes, junio 30, 2009
Por qué los perros dejaron de volar II
¿Se acuerdan del poemita de por qué los perros dejaron de volar? Creo que ya sé por qué. Miren esta foto sino...
sábado, junio 20, 2009
Mmmmggrgr!
Los Rossi van a salir. Tienen un cumpleaños.
Los hijos están repantigados en los sillones del living. Parece que éstos no van, se quedan a hacer la digestión de un copioso asado en la casa familiar. Los envidio un poco pues están en los sillones que para mí están prohibidísimos. Malditos. Los odio un poco en silencio aunque sé que cuando me dejen solo del todo ya me las ingeniaré para subirme yo.
Al final, luego de varios ruidos de puertas que se abren y se cierran logran irse no sin antes decirles a este par de desalmados que me den de comer. Como si no supieran, bah.
Me quedo paralizado escuchando como se abre la puerta del auto y luego se cierra. El motor se pone en marcha y yo sigo inmóvil. Los miro alejarse.
-Mmmmmggrrgr.
-¿Qué dijo?
-¿Quién?
-Pancho.
-¿Dijo algo?
-Dijo: mmmmggrgr.
-Debe estar triste.
-Pobre Pancho.
-No le gusta quedarse solo.
-¡Pero si está con nosotros!
¿No se dan cuenta? Yo nunca sé por cuánto tiempos se van. Además ustedes no son para nada confiables. Van y vienen a su antojo.
¡Dios mío! Estoy viejo. ¡Viejo y gruñón!
¡Mmmmmggrgr!
Los hijos están repantigados en los sillones del living. Parece que éstos no van, se quedan a hacer la digestión de un copioso asado en la casa familiar. Los envidio un poco pues están en los sillones que para mí están prohibidísimos. Malditos. Los odio un poco en silencio aunque sé que cuando me dejen solo del todo ya me las ingeniaré para subirme yo.
Al final, luego de varios ruidos de puertas que se abren y se cierran logran irse no sin antes decirles a este par de desalmados que me den de comer. Como si no supieran, bah.
Me quedo paralizado escuchando como se abre la puerta del auto y luego se cierra. El motor se pone en marcha y yo sigo inmóvil. Los miro alejarse.
-Mmmmmggrrgr.
-¿Qué dijo?
-¿Quién?
-Pancho.
-¿Dijo algo?
-Dijo: mmmmggrgr.
-Debe estar triste.
-Pobre Pancho.
-No le gusta quedarse solo.
-¡Pero si está con nosotros!
¿No se dan cuenta? Yo nunca sé por cuánto tiempos se van. Además ustedes no son para nada confiables. Van y vienen a su antojo.
¡Dios mío! Estoy viejo. ¡Viejo y gruñón!
¡Mmmmmggrgr!
miércoles, junio 10, 2009
No entiendo a los humanos
No entiendo muy bien a los humanos. Se matan para tratar de tener una casa linda y acogedora pero al final no están nunca en ella. Yo lo sé porque lo vivo todos los días. Se van por un buen cúmulo de horas y llegan cansados, exhaustos y ni un mimito casi. Ellos se burlan de que no me gusta quedarme solo. Pero ¿a quién le gusta eso?
lunes, mayo 18, 2009
Por qué los perros dejaron de volar
Before humans,
dogs flew everywhere.
Their wings of silky fur
wrapped hollow bones.
Their tails wagged
like rudders through wind,
their stomachs bare
to the sullen earth.
Out of sorrow
for the first humans--
stumbling, crawling,
helpless and cold--
dogs folded their
great wings into paws
soft enough to walk
beside us forever.
They still weep for us,
pity our small noses,
our unfortunate eyes,
our dull teeth.
They lick our faces clean,
keep us warm at night.
Sometimes they remember flying
and bite our ugly hand.
Ken Brewer
dogs flew everywhere.
Their wings of silky fur
wrapped hollow bones.
Their tails wagged
like rudders through wind,
their stomachs bare
to the sullen earth.
Out of sorrow
for the first humans--
stumbling, crawling,
helpless and cold--
dogs folded their
great wings into paws
soft enough to walk
beside us forever.
They still weep for us,
pity our small noses,
our unfortunate eyes,
our dull teeth.
They lick our faces clean,
keep us warm at night.
Sometimes they remember flying
and bite our ugly hand.
Ken Brewer
jueves, abril 16, 2009
Somewhere over lo qué?
De pronto viene como alocada y me dice: ¡Pancho, sos el nuevo perrito de Dorothy!
Y yo, que no entiendo nada, la miro de reojo y me lamo la nariz.
Entonces ella me cuenta la historia del mago de Oz.
Y me muestra esta canción mientras me dice: ¡Pancho, ya nos tenemos que poner a ensayar!
¿A que yo puedo hacer eso y mucho más?
Y yo, que no entiendo nada, la miro de reojo y me lamo la nariz.
Entonces ella me cuenta la historia del mago de Oz.
Y me muestra esta canción mientras me dice: ¡Pancho, ya nos tenemos que poner a ensayar!
¿A que yo puedo hacer eso y mucho más?
lunes, marzo 23, 2009
Sólo los gatos tan sólo los gatos...
Ya lo sé. ¡Ya lo sé!
¡Soy un desastre!
Es la artritis que no me deja escribir bien.
Ahora, por ejemplo, les estoy escribiendo con mis cuartos traseros (me sale bien, ¿no?).
Pero no todo es tan malo en la vejez. Uno se hace más sabio. Por ejemplo, yo el otro día aprendí algo muy importante. Aprendí que a los pájaros hay que dejarlos que se bañen en la piletita (a los Rossi les gusta ver cómo los pájaros se bañan, ¡gustos humanos!). Pero con los gatos la cosa se pone diferente ¡Hay que echarlos del jardín! Si vieran lo desalmados que se ponen... ¿Qué tal, eh? ¡Es una buena esa! ¡Yo no sabré llevarles el periódico ni las pantuflas, pero les espanto a los gatos de todo el vecindario!
Los Rossi, agradecidos. Obvio. Están hartos del olor a pis de gato. Yo los entiendo. Mi pis siempre es y será mucho más rico. Los pajaros, por otro lado, no parece que hagan pis o al menos yo no lo huelo. ¿Ustedes qué piensan?
¡Hey! ¡Ustedes dos! ¡Ya pueden bajarse del techo, eh! ¿No ven que ya no me interesan?
¡Soy un desastre!
Es la artritis que no me deja escribir bien.
Ahora, por ejemplo, les estoy escribiendo con mis cuartos traseros (me sale bien, ¿no?).
Pero no todo es tan malo en la vejez. Uno se hace más sabio. Por ejemplo, yo el otro día aprendí algo muy importante. Aprendí que a los pájaros hay que dejarlos que se bañen en la piletita (a los Rossi les gusta ver cómo los pájaros se bañan, ¡gustos humanos!). Pero con los gatos la cosa se pone diferente ¡Hay que echarlos del jardín! Si vieran lo desalmados que se ponen... ¿Qué tal, eh? ¡Es una buena esa! ¡Yo no sabré llevarles el periódico ni las pantuflas, pero les espanto a los gatos de todo el vecindario!
Los Rossi, agradecidos. Obvio. Están hartos del olor a pis de gato. Yo los entiendo. Mi pis siempre es y será mucho más rico. Los pajaros, por otro lado, no parece que hagan pis o al menos yo no lo huelo. ¿Ustedes qué piensan?
¡Hey! ¡Ustedes dos! ¡Ya pueden bajarse del techo, eh! ¿No ven que ya no me interesan?
martes, enero 06, 2009
Bruce Lee
¡Tengo un nuevo amigo!
Se llama Bruce Lee y es un caniche toy negro. Como es chiquito no me causa envidia ni tengo ganas de morderlo como a los otros. ¿O será por la dueña tan linda que tiene? Bruce es un poco más pequeño, parece una nubecita negra dando vueltas por el jardín. Vino a tomar mate a la casa de mi dueña y, bueno, se ligó algunas miguitas de las medialunas de la Berna.
Ahí se los presento:
Se llama Bruce Lee y es un caniche toy negro. Como es chiquito no me causa envidia ni tengo ganas de morderlo como a los otros. ¿O será por la dueña tan linda que tiene? Bruce es un poco más pequeño, parece una nubecita negra dando vueltas por el jardín. Vino a tomar mate a la casa de mi dueña y, bueno, se ligó algunas miguitas de las medialunas de la Berna.
Ahí se los presento:
domingo, diciembre 21, 2008
Si no hay amor, que no haya nada
La veo entrar sola a esta casa.
Es raro, pienso, algo pasó. Su andar es diferente. Su forma de acariciarme también. Incluso está demasiado cariñosa. Pero algo me dice que no puedo estar tan contento. Algo hay en el aire.
El olor de mi dueña ha cambiado. Es un olor... distinto. Y ahí me doy cuenta: algo ha pasado con el Despeinado.
El Despeinado se ha ido de su vida. Nadie me lo tuvo que explicar. No se puede oler lo que ya no está.
Soy un perro pequinés al que le falta un ojo y entiendo poco. Pero hay algunas cosas de la vida que sí entiendo.
Y si no hay amor, que no haya nada.
No es que lo vaya a extrañar, eh. Con el Despeinado teníamos una relación cordial pero sé que nunca le gustó mi orgullo de perro pequinés. Prefería la incondicionalidad absoluta de los Golden (sin despreciar a los Golden, por favor, si hay alguno que lee esto, que no se sienta mal, cada cual es como es). Me despreciaba por ser muy pequeño, casi un gato y por ser demodéxico y oloroso. Le caía mal mi andar altanero, mis gruñidos filosóficos y mi persistencia cuando quería cazar pajaritos. Debo decir que yo también lo despreciaba un poco. Al final, también estaba fallado. Tanto tener dos ojos para ser tan ciego en algunas cosas.
Es raro, pienso, algo pasó. Su andar es diferente. Su forma de acariciarme también. Incluso está demasiado cariñosa. Pero algo me dice que no puedo estar tan contento. Algo hay en el aire.
El olor de mi dueña ha cambiado. Es un olor... distinto. Y ahí me doy cuenta: algo ha pasado con el Despeinado.
El Despeinado se ha ido de su vida. Nadie me lo tuvo que explicar. No se puede oler lo que ya no está.
Soy un perro pequinés al que le falta un ojo y entiendo poco. Pero hay algunas cosas de la vida que sí entiendo.
Y si no hay amor, que no haya nada.
No es que lo vaya a extrañar, eh. Con el Despeinado teníamos una relación cordial pero sé que nunca le gustó mi orgullo de perro pequinés. Prefería la incondicionalidad absoluta de los Golden (sin despreciar a los Golden, por favor, si hay alguno que lee esto, que no se sienta mal, cada cual es como es). Me despreciaba por ser muy pequeño, casi un gato y por ser demodéxico y oloroso. Le caía mal mi andar altanero, mis gruñidos filosóficos y mi persistencia cuando quería cazar pajaritos. Debo decir que yo también lo despreciaba un poco. Al final, también estaba fallado. Tanto tener dos ojos para ser tan ciego en algunas cosas.
domingo, septiembre 07, 2008
Día en la chacra
lunes, agosto 11, 2008
domingo, mayo 04, 2008
viernes, mayo 02, 2008
mudanza
Si les tuviera que contar todo lo que pasó en estos días no sabría bien por dónde empezar. En principio me mudé con mi dueña Flor. Pasa que Papá Rossi se fue a China y después Mamá Rossi se fue con él a encontrarse a París. O algo así. No entendí muy bien porque yo soy un perro y no ando mirando mapas. La cosa es que me quedé solo en la casa enorme y Florcita, que no estaba de humor para ir y venir, aprovechó un feriado para traerme a su casa y hacerme "la adaptación", como ella le llama.
La casa de mi dueña es más chiquita que la de sus papás Rossi. Y además está el Despeinado. Es un problema lo del Despeinado. Porque no es que yo no lo quiera, de hecho, me cae bien el tipo. Sólo que mi dueña es mía. ¡Mía! Es lógico que si al Despeinado se le ocurre abrazarla yo me ponga a ladrar como un desaforado. Igual ya me acostumbré. También me acostumbré a estar solo. Al principio andaba como un perrito faldero buscando a mi dueña por todos los rincones de la casa. Pero ahora ya no.
Lo mejor, creo, fue lo del almohadón.
Resulta que yo tengo debilidad por los sillones. Y mis dueños también tienen debilidad por los sillones. Y esas dos debilidades no van juntas, créanme.
Por eso, si me ven subiéndome al sillón, me gritan que me baje. Ya en la casa de los Rossi se resignaron y simplemente tiraron una manta encima del sillón del living que tiene como mil años. Pero acá el sillón es un poco más alto, además es nuevo y yo estoy más viejo y con las patas dolientes. Así que mi dueña optó por envolver un enorme almohadón en una sábana vieja y voilá! ya tengo cama al ras del piso. Yo me ahorro el saltito incómodo de tener que subirme al sillón y ella se ahorra tener que soportar mi olor impregnado en su nuevo sillón.

La casa de mi dueña es más chiquita que la de sus papás Rossi. Y además está el Despeinado. Es un problema lo del Despeinado. Porque no es que yo no lo quiera, de hecho, me cae bien el tipo. Sólo que mi dueña es mía. ¡Mía! Es lógico que si al Despeinado se le ocurre abrazarla yo me ponga a ladrar como un desaforado. Igual ya me acostumbré. También me acostumbré a estar solo. Al principio andaba como un perrito faldero buscando a mi dueña por todos los rincones de la casa. Pero ahora ya no.
Lo mejor, creo, fue lo del almohadón.
Resulta que yo tengo debilidad por los sillones. Y mis dueños también tienen debilidad por los sillones. Y esas dos debilidades no van juntas, créanme.
Por eso, si me ven subiéndome al sillón, me gritan que me baje. Ya en la casa de los Rossi se resignaron y simplemente tiraron una manta encima del sillón del living que tiene como mil años. Pero acá el sillón es un poco más alto, además es nuevo y yo estoy más viejo y con las patas dolientes. Así que mi dueña optó por envolver un enorme almohadón en una sábana vieja y voilá! ya tengo cama al ras del piso. Yo me ahorro el saltito incómodo de tener que subirme al sillón y ella se ahorra tener que soportar mi olor impregnado en su nuevo sillón.
Yo entregado al dulce sueño
jueves, abril 24, 2008
shiatsu
Mi dueña anda medio rara. Viene a casa y me hace los mismos mimitos de siempre pero de pronto la gente se acuesta en una colchonetita -la cual está prohibidísima para mí- y ella, cual perro en cuatro patas, gatea alrededor de ellos, les hace presión con las manos y en algunos lugares hasta aplica la yema de los dedos. Dicen que está yendo a una escuela a aprender algo que se llama shiatsu. Es una palabra japonesa que significa literalmente "presión de los dedos". Ahora, digo, yo... Florcita, ¿no podías aprender algo de china? ¿Por qué siempre te tenés que meter con el lado opuesto? Me tranquilizaron explicándome que, en realidad, el shiatsu está basado en la medicina china de los meridianos. Yo el único meridiano que conocía era el meridiano de Greenwich. Y ese sólo lo aprendí porque el Nano nos llevó de paseo en su cohete al cumpleaños de Verdi y tuvimos algunos problemitas con el horario. Pero parece ser que los órganos de los humanos tienen meridianos que atraviesan todo el cuerpo. Entonces si te duele la cabeza puede ser que tengas un problema de estómago. Porque no siempre donde está el dolor está la enfermedad. O al menos eso le explicaron estos japoneses. Yo me quedaría más tranquilo si fueran chinos pero en fin, está chica es así y no para nunca de contradecirme en todo lo que le digo. No se da cuenta que yo soy el emperador acá, vieron. Qué va a ser.
Por lo pronto yo me le acerco esperando alguna cosa, a ver si la luz divina de la ciencia japonesa me soluciona mi soplo en el corazón. Ella me hace cosquillitas y me dice que lo mío se cura con amor y ya. Amor y puro amor. Entonces me toma en sus brazos y yo soy el perro más feliz del mundo.
Por lo pronto yo me le acerco esperando alguna cosa, a ver si la luz divina de la ciencia japonesa me soluciona mi soplo en el corazón. Ella me hace cosquillitas y me dice que lo mío se cura con amor y ya. Amor y puro amor. Entonces me toma en sus brazos y yo soy el perro más feliz del mundo.
martes, febrero 19, 2008
mal del cuore, mal de amores
Entramos a la temida veterinaria de la mano de mi dueña y ¿qué me encuentro? Gustavo, el veterinario, no está allí. En su lugar hay una mujer. Yo estaba aterrado. Siempre estoy aterrado cada vez que voy a ese lugar. Nunca es para nada bueno. Imagínense que mi primera vez en esa veterinaria fue para que me quitaran mi ojo y me dejaran cual pirata mala pata. O, mejor dicho, cual pirata ojo tuerto. Pero esa es otra historia. Esta vez había una chica más o menos de la edad de mi dueña.
Silvina.
Aaaaah (suspiro).
Si vieran la delicadeza con la que me auscultó el pecho. Y lo dulce y tierna que estuvo cuando sugirió que me sacaran de la camilla metálica porque me veía muy nervioso.
Al despedirse me dijo: chau, Panchito, te portaste muy bien.
Ando mal del cuore. Pero esta vez ¡no es el soplido!
Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah.
Silvina.
Aaaaah (suspiro).
Si vieran la delicadeza con la que me auscultó el pecho. Y lo dulce y tierna que estuvo cuando sugirió que me sacaran de la camilla metálica porque me veía muy nervioso.
Al despedirse me dijo: chau, Panchito, te portaste muy bien.
Ando mal del cuore. Pero esta vez ¡no es el soplido!
Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah.
sábado, febrero 16, 2008
¿Cuántos años tengo?
Ni yo sabría decirlo. Los perros no medimos el tiempo de los humanos así que si ellos no lo saben menos lo vamos a saber nosotros. Como no se sabe cuánto tiempo fue el que transcurrió entre mi nacimiento y mi llegada a casa de los Rossis es medio complicado calcular mi edad exactamente. ¡Pero de ahí a agregarme tres años! Quiero decir, no sabemos exactamente cuanto tiempo transcurrió pero seguro que no fue más de un año.
El vet ha declarado que debo andar por los trece años. ¡Y yo que me creía un pendex de diez!
Ahora parece que nada de hacerme cansar, ni de tirarme la pelotita ni de emocionarme mucho.
Ando mal de cuore, amigos. ¡Lo que me faltaba!
Un soplido, dicen.
Ya estamos de vuelta, gente.
Ni yo sabría decirlo. Los perros no medimos el tiempo de los humanos así que si ellos no lo saben menos lo vamos a saber nosotros. Como no se sabe cuánto tiempo fue el que transcurrió entre mi nacimiento y mi llegada a casa de los Rossis es medio complicado calcular mi edad exactamente. ¡Pero de ahí a agregarme tres años! Quiero decir, no sabemos exactamente cuanto tiempo transcurrió pero seguro que no fue más de un año.
El vet ha declarado que debo andar por los trece años. ¡Y yo que me creía un pendex de diez!
Ahora parece que nada de hacerme cansar, ni de tirarme la pelotita ni de emocionarme mucho.
Ando mal de cuore, amigos. ¡Lo que me faltaba!
Un soplido, dicen.
Ya estamos de vuelta, gente.
viernes, enero 25, 2008
Adiós a Pelucón
¿Qué tiene que ver un hamster con un perro?
A primera vista, nada.
Pero sólo a primera vista.
Si uno piensa mucho mucho mucho puede encontrar algunas semejanzas.
A Pelucón le gustaba comer (obvio).
A Pelucón le gustaba que lo mimen (más que obvio).
A Pelucón le gustaba un sillón color mandarina (y a qué perro no le gusta echarse una siestaza en el sillón del dueño, eh).
Era un ser chiquito capaz de meterse en los rincones más extraños de la casa.
Era un ser chiquito capaz de despertar un amor gigante en los humanos.
Murió Pelucón, el hamster más apuesto del mundo. Desde este humilde blog le deseamos un buen viaje a su cielo hamsteril.
A primera vista, nada.
Pero sólo a primera vista.
Si uno piensa mucho mucho mucho puede encontrar algunas semejanzas.
A Pelucón le gustaba comer (obvio).
A Pelucón le gustaba que lo mimen (más que obvio).
A Pelucón le gustaba un sillón color mandarina (y a qué perro no le gusta echarse una siestaza en el sillón del dueño, eh).
Era un ser chiquito capaz de meterse en los rincones más extraños de la casa.
Era un ser chiquito capaz de despertar un amor gigante en los humanos.
Murió Pelucón, el hamster más apuesto del mundo. Desde este humilde blog le deseamos un buen viaje a su cielo hamsteril.
jueves, enero 24, 2008
domingo, enero 13, 2008
Presentación en sociedad
Amigos, con ustedes, Momy.
Estuve mirando su blog y descubrí que cuando me pelan parezco un boxer chiquito.
¡Qué cosa!
En fin.
Bienvenido, Momy, al mundo blogger.
Estuve mirando su blog y descubrí que cuando me pelan parezco un boxer chiquito.
¡Qué cosa!
En fin.
Bienvenido, Momy, al mundo blogger.
martes, enero 08, 2008
Dueños en falta
Aquí estoy, muchachos. ¡Sobreviví!
Vivito y coleando. Morfando de nuevo como un descosido. "Pancho aspiradora", me dicen ahora. Tengo todos los pelos en su lugar. ¡Y largos! Me está creciendo la melena de leoncito que tanto me gusta pero que me da calorrrrr. Mis dueños, bien gracias, unos desalmados totales. Se van de viaje, me dejan solo, por ende, me estreso y quiero llorar pero como no me sale y no tengo psicólogo me agarra demodexia y el ciclo recomienza. Alguien dijo que somatizo las cosas. Pero che, vamos, que no lo hago propósito. Ustedes, que me dejaron solo con el Rossi más chico que se vino de mala gana a cuidarme porque fue el único que se quedó por esta semana, son los culpables de mi abandono. Ese hermano tuyo, Florcita, que viene con olor a gato impregnado en toda su ropa. ¡Qué asco! ¡Olor a gato! Luchito, bañate, perfumate, sacate el olor de ese gato horrendo que metiste en tu departamento. ¡Desgraciado! Ese Felipe ya me las va a pagar. Por lo pronto, lo primero que hago cuando Luchito llega es lambetearlo por todos lados. No lo hago porque lo quiero (si es un maldito traidor...) sino tan sólo para declararle la guerra a Felipe. Lo lleno de besos y después me restriego contra su ropa y le dejo todos mis "bellos" pelos color caoba. ¡Tomá, Felipe! ¡Para que tengas! ¡A que no te esperabas un dueño con olor a Pancho! ¡Ja!
Lo único que me consuela es que mientras Luchito está aquí dándome agua fresca, comida y sacándome al parque, Felipe está solo en el departamento de Palermo extrañándolo.
O sea, sufre igual que yo.
Vivito y coleando. Morfando de nuevo como un descosido. "Pancho aspiradora", me dicen ahora. Tengo todos los pelos en su lugar. ¡Y largos! Me está creciendo la melena de leoncito que tanto me gusta pero que me da calorrrrr. Mis dueños, bien gracias, unos desalmados totales. Se van de viaje, me dejan solo, por ende, me estreso y quiero llorar pero como no me sale y no tengo psicólogo me agarra demodexia y el ciclo recomienza. Alguien dijo que somatizo las cosas. Pero che, vamos, que no lo hago propósito. Ustedes, que me dejaron solo con el Rossi más chico que se vino de mala gana a cuidarme porque fue el único que se quedó por esta semana, son los culpables de mi abandono. Ese hermano tuyo, Florcita, que viene con olor a gato impregnado en toda su ropa. ¡Qué asco! ¡Olor a gato! Luchito, bañate, perfumate, sacate el olor de ese gato horrendo que metiste en tu departamento. ¡Desgraciado! Ese Felipe ya me las va a pagar. Por lo pronto, lo primero que hago cuando Luchito llega es lambetearlo por todos lados. No lo hago porque lo quiero (si es un maldito traidor...) sino tan sólo para declararle la guerra a Felipe. Lo lleno de besos y después me restriego contra su ropa y le dejo todos mis "bellos" pelos color caoba. ¡Tomá, Felipe! ¡Para que tengas! ¡A que no te esperabas un dueño con olor a Pancho! ¡Ja!
Lo único que me consuela es que mientras Luchito está aquí dándome agua fresca, comida y sacándome al parque, Felipe está solo en el departamento de Palermo extrañándolo.
O sea, sufre igual que yo.
viernes, diciembre 07, 2007
agradecimiento
¡Gracias a todos por la buena onda!
Pancho está mejorando y en breve volverá a escribir nuevamente.
Un beso a todos en la punta del hocico.
Flor.
Pancho está mejorando y en breve volverá a escribir nuevamente.
Un beso a todos en la punta del hocico.
Flor.
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