martes, noviembre 01, 2005

Analfabeto

He destrozado pocas cosas en esta casa. La mayor explicación se debe a que el destrozado era yo (mi maldita demodexia, la historia del ojo y otras complicaciones) y debía curarme. Además los pequineses estamos para otra cosa. No nos interesa eso de andar mordisqueando las medias sucias del señor ni las flores del jardín de la señora (aunque para romper flores estaba la princesa collie de la cual ya les hablé en posts anteriores).
Es cierto que nosotros "larveamos"-como diría Toro, el dueño de Juliana- como cualquier otro perro de clase media (porque los perros de clase alta están siempre al borde del surmenage) pero cuando nosotros "larveamos" lo hacemos con una dignidad seria, una majestuosidad serena y hasta envidiable.
Pero sí. Alguna vez he dejado salir mi espíritu destrozón.
Una vez.
Y no tuve mejor idea que hacerlo con un libro que habían dejado sobre la mesita ratona (Sepan, ustedes, lectores humanos que nunca deben dejar cosas curiosas al alcance de nosotros, los perros).
El librito era muy simpático. Tenía un olor raro, como de viejo, estaba algo amarillo y tenía las puntas dobladas. Y ella lo había estado mirando por largo tiempo acostada en el sofá. Sí, aqui viene el dato importante: sépanlo, ella adora los libros.
No sé bien por qué.
No se pueden comer,
no se pueden morder,
no se puede jugar con ellos.
Algo deben tener pues el efecto que produce sobre los humanos es claramente hipnótico.
Bueno, en fin, lo habían dejado allí: a mi alcance.
¿Qué podía hacer?
Me subí arriba de la mesa (era una mesa ratona) y lo miré fijamente durante un buen rato. Pero nada pasó. Luego acerqué mi hocico para husmearlo bien (ya saben , a los perros el mundo nos entra por la nariz) pero lo único que sucedió fue que estornudé como cuatro veces. Lo lamí pero el contacto era áspero y el gusto, puaj, asqueroso. Lo intenté abrir con una pata pero no lo conseguí. Intenté abrirlo con la boca pero mis dientes se clavaron sobre la tapa y rasgaron una de las puntas.
Desesperante, ¿no?
Pasé un buen rato intentando abrirlo pero quedé estupefacto ante un millar de cagaditas de mosca (después me explicaron que eso eran letras). Por más que lo intenté no logré descifrarlo. Descubrí que no soy un buen investigador y encima, para colmo, la impaciencia me puede. Ante esas cagaditas me enfurecí. Y ya saben ustedes qué pasa cuando un pequinés se enfurece.
Lo lamento tanto, Florcita.
Yo no sabía que las Rubaiatas de Omar Khayyám podían ser tan importantes.

10 comentarios:

Verdi el perro dijo...

colega eso me hace acordar que yo cuando era pequeño me comi, si me comi la mitad de un libro de un tal Garcia Marques.
Y la cosa no quedo ahi, porque era el unico libro que tenia a mano mi bípeda pues estabamos en la montaña. claro ellos se iban a la mañana con unas cosas raras a tirarse por una cosa blanca, y yo me quedaba solo.
se quedo sin leer en todo el viaje.
en fin. que se joda por dejarme solo :)

Nano Frontera dijo...

jjjjjjjjguau jjjjjguauuu qué Pancho!!! y porqué no fuiste a la fiesta ahora que me doy cuenta, tabas ocupado en algo, sos gracioso!!!! patita

Buffy dijo...

Pancho...
Dejate de libros y cosas de esas!
Donde haya una buena peli de la Lassie...que se quite lo demas!

Pancho dijo...

Verdi: te lo comiste??? Mmmh, debía ser alguna edición mejor que la de esas Rubaiatas. Te digo que hasta el día de hoy me acuerdo de la acidez que me agarró ese día.

Nano: ¿vos sabés que no sé qué estaba haciendo yo ese día? Por las dudas, che, déjenme un mensajito. No vale, ustedes de joda y yo aquí...rezongando.

Buffy: Para Lassies yo ya tenía a la princesa collie. No quiero más collies en mi vida. Ni aunque vengan en pantalla chica.

Blas dijo...

Jajaja.Pancho,los libros no son lo nuestro,nosotros aprendemos de la vida,¡y somos listos.....!
Y ¡si Camila te ve simpático,es que lo eres!Asi que no te pongas cascarrabias.Es preciosa Camila ¿verdad?
Guau,guau

Frodo dijo...

Ja ja ja que bueno. A mi tambien me pone enfermo, hay un montón de libros en mi casa y bueno, ¿para que sirven? yo nunca he destrozado ninguno pero tal vez debería probar ...no? me aconsejas?

Pancho dijo...

Blas: sí, Camila es preciosa. A ella le daremos siempre la razón.

Frodo: cuidado, no te comas uno de García Marquez que a Verdi ya lo regañaron por eso. Mi opinión es que no vale gran cosa jugar con estos objetos. No huelen bien y su gusto es bien ácido. Mejor destrozar algo que tenga buen gusto, ¿no?

Angela dijo...

¿Un libro? Ja, ja , ja. Cuando trabajaba en la clínica veterinaria ví de todo. Calcetines, pelotas, cochecitos de juguete y hasta la etiqueta con su chapa correspondiente de un chorizo del Bierzo (por cierto, lo recomiendo que está buenísimo). Aunque lo mejor fué mi perro cuando destrozó un saco de 25 KG de tierra para macetas que me encontré tierra hasta en mi cama. Tú eres un angelico del Señor comparado como era mi fiera.
Saludos Emperador

Angela dijo...

Una aclaración. Lo de la clínica veterinaria es lo que se habían comido los perros que lo veiamos por rayos X.

Pancho dijo...

jajajajaja, Angela, decíselo a los Rossi pa' que vean lo que es bueno.