martes, enero 23, 2007

Alla lejos y hace tiempo (bis)

Claro que después comprendí.
Yo soy un perro enfermo. Un perro que cada tanto se agarra esta maldita enfermedad: la demodexia. Y eso es porque me bajan las defensas o vaya a saber uno la causa. Lo cierto es que no puedo salir mucho y debo conformarme con esta porción de tierra que los Rossi poseen. Nada de andar con correa, de salir a mear en los arbolitos, de husmear la caca de los otros porque ¡zaz!, foco de infección y chau pinela, me agarro la sarna esta que no se va con nada.
Entonces claro, ahí comprendí. No sólo el departamento de ella era chiquito... sino que había que sacarme afuera para que yo hiciera las necesidades de todo perro.
Porque miren que yo soy chiquito chiquito chiquito, eh.
Eso de "no hay lugar" me parecía raro. Si al fin y al cabo no hay como el pequinés para un departamento.
De hecho, después mi dueña me contó que por el barrio había visto un montón de pequineses pululando con sus dueñas todas emperifolladas.
Ella no es de esas dueñas "emperifolladas" pero le hubiera gustado tenerme ahí con una correita, caminando por el barrio, mostrándome.
Porque les voy a decir algo, en este barrio de provincia no hay pequineses. Acá todos tienen unos perros enormes.
Unos perros que dan miedo de lo grandes que son.
Igual no se fíen. Los perros grandes también son más buenos... Ustedes vayan con cuidado cuando vean a un perro muy chico porque somos cabrones cabrones. Es un consejo que les doy, háganme caso.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Uh, no hay más que ver a Buffy! :D

Qué bien que volviteh! Y papá y mamá Rossi se portan bien, se dejan cuidar? Eres el jefe ahora, el emperador en todo su esplendor!

Beckham dijo...

Tu no, tu eres un buenazo, tio...!!!

Nano Frontera dijo...

Coincido con vos a mi también me dicen que soy un cabrón..pero es que los grandes se abusan si no ladro primero uffffff y se quieren comer siempre mis orejas. Y qué suerte qu tenés ese jardín mi amigo para jugarrr. patitaaa