A primera vista, nada.
Pero sólo a primera vista.
Si uno piensa mucho mucho mucho puede encontrar algunas semejanzas.
A Pelucón le gustaba comer (obvio).
A Pelucón le gustaba que lo mimen (más que obvio).
A Pelucón le gustaba un sillón color mandarina (y a qué perro no le gusta echarse una siestaza en el sillón del dueño, eh).
Era un ser chiquito capaz de meterse en los rincones más extraños de la casa.
Era un ser chiquito capaz de despertar un amor gigante en los humanos.
Murió Pelucón, el hamster más apuesto del mundo. Desde este humilde blog le deseamos un buen viaje a su cielo hamsteril.
6 comentarios:
gracias Pancho y dueña de Pancho por estar.
Un beso a ambos
Siento mucho lo de tu amiguito, Pancho. patitaa
Tierno!
Triste noticia que Pelucon no este entre uds.
jope.. lo sentimos mucho panchito
Lamento lo de tu amigo, pero en realidad yo entre para decirte otra cosa. Entre nosotros y que nadie nos escuche, shhhh, menos mal que sigue la Nube, no?
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