martes, marzo 21, 2006

Memoria canina

Juro que no lo hago a propósito. ¿Cómo se les ocurre plantar una planta en el lugar donde yo suelo hacer pis? No es posible. Sepan que mi memoria canina me lleva hacia allí. Ya no puedo cambiarlo. Entiendan que yo también tengo mis limitaciones, che.

viernes, marzo 03, 2006

Pregunta

Leyendo el librito que ella había dejado caer en su regazo leí lo siguiente:

A través de los perros rendimos homenaje al amor y a su posibilidad. ¿Qué es un perro sino una máquina de amor? Le ponen delante un ser humano, le encargan la misión de amarlo y, por poco agraciado, perverso, deforme o estúpido que sea el ser humano, el perro lo ama.

Michel Houellebecq, La posibilidad de una isla.

¿Con que máquinas de amor, eh? ¿Ustedes qué piensan?

martes, febrero 28, 2006

Fama


Muchachos, la Argentina está de luto.
Sí señor, hoy se murió Jazmín, el perrito más mediático y famoso de este país. El perrito de Susana Gimenez.
Claro que ustedes seguro que ni saben quién es Susana Gimenez (Nano, debe saber).
Jazmín era tratado como un verdadero duque por su dueña y por los medios televisivos cholulos. Era un yorkshire al cual le hacían claritos en las mejores peluquerías, comía los más deliciosos manjares, se vestía con una capa de armiño (¡mah que xupa, Buffy!) y su collar estaba adornado con perlas brillantes. Se rumoreaba que era gay pues le presentaron varias perritas y él ¡nada!. También se rumoreaba que, en realidad, el verdadero Jazmín había muerto en 1998 en las garras de un dogo que lo destrozó íntegro y que el que murió ahora era un doble que él tenía (todos los famosos tienen dobles, ¿vieron?).
Jazmín pasó varias cruzadas. ¡Aprendió a volar de las manos de Roviralta (una ex pareja de Su)! Y aprendió a aterrizar en las manos de los paparazzi. Salía a todos lados con su dueña que como era mínimo lo llevaba en su cartera. Restaurantes caros, autos de lujo. Viajaba en primera clase, ¡nada de viajar en el depósito!
Hoy Jazmín ha pasado a mejor vida. Ninguna de sus joyas le sirve hoy.
Amigos, del polvo venimos y al polvo volvemos.

Los gatos de mi vida

Antes de que yo me apareciera en el alero de esta casa había una gata muy malhumorada que vivía en las inmediaciones de los Rossi. La habían encontrado hacía muchos años en el motor del auto (no me pregunten cómo corno llegó allí) pero nunca se volvió muy cariñosa con los humanos. Los Rossi le daban de comer y eso era todo.
La cosa fue con Malena. La dejaban ahí porque Malena la quería. Y la gata se había encariñado con Malena. Y claro, ¿cómo no se iba a encariñar con una collie que se prestaba de madre y la amamantaba todas las veces que ella quería? Así que la gata y Malena eran un dúo dinámico (madre e hija) que tomaban sol en el jardín y jugaban a perro y gato (pero de mentira, sin lastimarse).
Dos hembras que se llevaban bien. Una dupla que duró unos diez años.
Hasta que llegué yo, je.
Y se pudrió todo.
Y sí.
A mí los gatos no me gustan (si hay algún gato que me lee sepa disculpar, la cosa es con los gatos de carne y hueso, no con los virtuales). Y menos un gato malhumorado. No me gusta ningún ser malhumorado (para eso estoy yo que me basto solito con mi malhumor). Y esta gata se puso celosísima. Claro que yo en celos le gano a cualquiera pero cuando llegué a esta casa no había de quién estar celoso. Imagínense, yo venía de estar en la calle exhausto y lastimado y de pronto me encuentro con un montón de Rossis haciéndome mimos y una collie que me aceptó enseguida (algo que yo nunca hubiera hecho de haber estado en su lugar porque soy un maldito egocéntrico). Y cuando vieron que la gata malhumorada empuñaba sin razón sus afiladas garras hacia el único ojo sano que me quedaba decidieron que ya era bastante.
Y se la llevaron lejos.
Y el dúo dinámico dejó de ser dúo.
Malena y yo empezamos a tomar sol juntos en el jardín.
Hasta que se murió de viejita.

viernes, febrero 24, 2006


Ayer se cayó el cielo de Buenos Aires. ¡Frío! ¡Ya me había olvidado como era eso! Mis amigos los pajaritos se han ido a anidar al Gynco y yo estoy aquí, en mi silloncito de madera mirando como las gotas se empeñan en estrellarse contra el vidrio de esta ventana.
Ahora que lo pienso, no tengo tío para robarle la capa.

jueves, febrero 23, 2006

Sensación térmica


He escuchado que los humanos por acá dicen:

-Tengo frío.
-Ponete la capa de tu tío.

-Tengo calor
-Tocá el tambor.

¡Denme ya un tambor! No sé qué demonios será eso pero si me alivia el calor ¡¡¡hago lo que seaaaaa!!!

sábado, febrero 18, 2006

martes, febrero 14, 2006

Yo, Pancho

Por tres días fui Rey de nuevo.
Yo, Pancho.
¡Ja!

Adoro dormir en su pantalón rojo. Pero ella no y, de hecho, se enoja conmigo pues le dejo todo mi olorcito que no es muy rico, parece. Acto seguido, hay que lavar el pantalón rojo. Y así, todo el tiempo. Han traído, junto con el Despeinado, unas plantas para plantar en el jardín. Una aljaba y una begonia. Mientras ella plantaba la aljaba me iba diciendo que "ojo con mear la aljaba, pancho, que te mato". Primero la olisqueé y luego le eché un chorillo de mi líquido interno. No es para menos, es mi sello imperial, che.
Hubo doble ración de carne y arroz. Se ve que el sistema de mostrar el super colmillo cuando estoy hambriento da buenos resultados.
Hubo mimos, caricitas y ¡¡¡no me bañaron!!!

¿Soy o no soy el rey?
¡Ja!

jueves, febrero 09, 2006

Tranquilo

La veo trabajar con los pies descalzos. Me encantan sus pies descalzos porque entonces yo me acuesto cerca suyo y ella empieza como en un ademán automático a moverlos y, por ende, a hacerme caricitas. Yo sé que en realidad está pensando en otra cosa y pienso que a veces soy algo así como un felpudo peludo tirado abajo de su escritorio pero no me importa. Saber que está allí, que no estoy solo, que me puedo ir a hacer mis cosas y volver sabiendo que ella está, no se fue, es una sensanción impagable.

miércoles, febrero 08, 2006

Desesperación

Será que es así, nomás. Esto de la independencia y el crecimiento de los humanos me tiene los nervios de punta. Porque, en definitiva, ellos se van a hacer sus experiencias en sus casas nuevas y yo me quedo aquí esperando las visitas esporádicas. Y ahora que Lucho se ha ido dejando su habitación vacía, ahora que la puerta de la habitación queda permanentemente cerrada, ahora que la casa se ha quedado más sola que nunca -Mamá y Papá Rossi están de viaje- me agarra una angustia terrible que quiero destrozar todo. No es que yo sea un destrozón porque sí. Además ese silloncito me gustaba mucho. Era mi lugar donde me sentaba a esperarlos a que volvieran de trabajar, donde más me gusta dormir porque no es blandito como el otro y entonces no me hundo mucho, sólo lo necesario. No es que yo haya querido hacerlo adrede. Es importante que entiendan esto. Pero fueron demasiadas maletas juntas.
Cuando mi dueña entró y vio el destrozo casi no dijo nada porque me vio desesperado por un poco de compañía. No es que llorara pero tampoco estaba feliz de verla. No era felicidad sino desesperación, si es que nosotros los perros podemos sentirnos de ese modo.
Y es no estoy acostumbrado a quedarme completamente solo.
O me llevan con ustedes a la capital o vienen para acá.
Pero hagan algo.

jueves, enero 19, 2006

Postal inesperada V

Querido Pancho,

Tú no me conoces pero yo sí. Tu dueña me ha hablado de tí todo el tiempo desde que ha llegado a Puerto Guadal. Se pasa las tardes leyendo junto al lago y a veces se anima a meterse en el agua. Ayer estuvimos los tres en la playita del lago General Carreras hasta que se hizo casi de noche. Ellos tomaron mate y me dieron alguna galleta. Espero que estés bien y no te preocupes que ya falta menos para que vuelvan.

¡Adiós!

Carla, la pastora inglesa de Puerto Guadal

lunes, enero 16, 2006

Postales inesperadas IV





Buenas, Don Pancho,

¿Cómo se encuentra su Buenos Aires? ¡¡¡Mande algo de humedad por aquí!!! Hace un rato pasó una parejita con una chata blanca que de blanca no tenía nada. Pero es que en esta ruta 40 no se puede esperar otra cosa. Parece que andaban preguntando si era o no era la 40 porque este camino ruinoso de ruta no tiene nada. Me espantaron a todos mis hijitos que andaban correteando por el camino y, claro, se bajaron de la camioneta al grito de ¡ñanducitos, ñanducitos! ¿Es que nunca han visto un ñandú, acaso?

Mis respetos a usted y su familia,

Mamá Ñandú.

jueves, enero 12, 2006

Postal inesperada III





Hola Pancho,

Mira que por aquí hay sólo dos argentinos que andan con una carpita anaranjada y hoy han subido a las Torres del Paine. No bajarán hasta pasado mañana. ¿Serán ellos? Deben ser. Por lo menos hablaban en castellano y tomaban mate. ¡Eran ellos!
Todo bien, amigo, por aquí mucho pastito para comer. Ya verás mi retrato en las fotografías del Despeinado.

¡Saludos!

El Guanaco listo.

jueves, enero 05, 2006

Postal inesperada II




Estimado Pancho:

Le escribe la mamá de Mumi, la mulita que Florcita y el Despeinado se encontraron en la ruta 3 yendo para Río Gallegos. Mumi estaba caminando en la ruta como es su tendencia habitual suicida cuando se los encontró. Desde hace unos meses que lo venimos tratando y nada, el pobre está obsesionado con el asfalto y nos ha dado unos sustos horribles.
Pero bueno, esto no viene a cuento, lo que quería decirle es que Mumi los vio bien de salud y con el semblante alegre.
Espero que todo esté bien en Buenos Aires. Nos han llegado noticias de que el verano está muy caluroso. Cuídese del sol.

Lo saluda cordialmente,

Mamá de Mumi, la mulita.

miércoles, enero 04, 2006

Postal inesperada

¡Salud, oh, Pancho! ¡Somos nosotras las liebresssss!
¿Cómo estás? No refunfuñés, viejo, que acá los dos tortolitos pusieron la carpa en un descampado frente al mar helado de Santa Cruz y se han puesto a cocinar como si estuvieran en la cocina de su casa. Hace un rato estuvieron con los pingüinitos pero ellos son muy chiquitos, no saben escribir postales. Y aunque el Despeinado se afanó en sacarnos alguna foto ¡¡¡nosotras somos más rápidas!!!!
No te aflijas, che, que falta como un mes para que estos dos vuelvan, jajajajaja.

Las Liebres de Monte León

martes, diciembre 27, 2005

Navidad con chivo

¿Vieron que hay perros que se ponen muy mal cuando la gente tira petardos y fuegos artificiales por las fiestas? No es que yo sea valiente pero a mí no me pasa nada. Pero nada de nada. Ni me inmuto. Es raro porque al menor ruido siempre salgo disparado a ladrar y a hacer barullo. Pero no, con estos bombazos que tiran acá...no sé, los ignoro. Y ojo, eh, ¡que no estoy sordo!

Ya les mostraré fotos del domingo en familia pero antes le paso un chivo ("chivo" significa propaganda para los amigos lectores de otras latitudes) y los que puedan este jueves vayan a ver esto.

martes, diciembre 20, 2005

No es lo mismo

Hace mucho que no escribo. Anduve algo solitario pues mis Rossi han estado muy viajeros. Es cierto que se han turnado para cuidarme y no dejarme solo pero aún así no es lo mismo que cuando están todos juntos. Porque cuando están los cinco (sí, con el despeinado también) la casa se inunda de ruidos y aplausos. Los Rossi cuando se ríen son increíblemente ruidosos. La cocina se transforma en una cantina de las risas pues ellos de la emoción llegan a golpear la mesa con la palma. El despeinado se ríe bajito pero ya no se asombra de estos estallidos emocionales.
Yo me sonrío con esta bocaza enorme que tengo y me lamo la nariz cuando los escucho parlotear como loros.
No es lo mismo cuando están de a uno.
No es lo mismo.
Sépanlo.

jueves, diciembre 08, 2005

Y llegó el día, nomás

El día para un perro comienza antes que para cualquier humano. Un rayito de sol, una gotita de lluvia, un ruidito y ya estamos con las orejas atentas. Un buen perro nunca duerme a pata suelta aunque esa sea la postura que adopte para su descanso nocturno.
Mi día de llegada comenzó con el primer trueno de la madrugada. La lluvia se ve muy poética detrás de los cristales de esta casa de modo que me acomodé frente a la puertita que da al fondo y me dejé arruyar por el canto del agua. Y así comenzó el gran día. Con una de esas lluvias que lavan la tierra, el alma y las penas. ¿Verdad Nano que esta lluviecita lava tus penas? También pienso que si Brocco quiere venir no va a tener problemas pues tendrá mucha agua para beber (ya que es un vegetal).
Y así es como empezaron a desfilar los recuerdos: Papá Rossi pasándome trocitos de jamón por abajo de la mesa, la dulce respiración de Mamá Rossi cuando duerme y yo estoy abajo de su cama, la concentración de Lucho cuando trabaja en su computadora y yo estoy abajo de su escritorio, las caricitas de Flor cuando se acuesta conmigo en el pasto y me hace rodar como un tronquito, la pelotita que me tira el Despeinado. Es que en estos seis años pasamos muchas buenas cosas.
De las otras mejor ni esforzarse en escribirlas, ¿verdad?
Y ahora, si me disculpan, tengo dos cosas que hacer: terminar de roer este huesito y prepararme para recibir a los invitados. ¡El Verdi y el Nano vendrán por unos mates espumositos y medialunas de la Vicente López! Después, Camilita parece que nos traerá algún postre mexicano para probar entre todos (esta chica es mi perdición). Blas parece que está de viaje así que desde aquí le enviamos un saludo perruno y le agradecemos su mensajito. Angela, si querés te sentamos a la mesa con los Rossi, seguro que mi dueña te va a dar charla (y lo mismo la bípeda de Verdi, si es que Verdi la quiere traer). ¡Las Minis! ¡Vénganse nomás, muchachas! Pero, cuidado, ustedes arriba del árbol, no sea cosa que alguno de nosotros tenga el espíritu canino demasiado exacerbado (yo lo tengo, desafortunadamente) y la fiesta termine mal. Aunque a Totxu parece que los gatitos le gustan y juega con ellos todo el tiempo.
Así que ya saben, todos los que quieran pueden darse una vueltita y allí estaremos, a la sombra del pino haciendo un gran picnic. ¡Y no hay excusas que hoy es feriado y ahora sí que ha salido el sol!
Aquí les dejo el mapita para que no se pierdan.



Y ahora me voy a seguir masticando mi huesito, jeje.


lunes, diciembre 05, 2005

Día de llegada

Nadie sabe el día en que nací. Pude haber nacido en cuna de oro. Pude haber tenido ocho hermanitos y una madre querendona. Pude haber sido regalo de una cigüeña. Pero fui víctima de un abandono, extravío o vaya saber qué cataclismo del destino. Lo cierto es que los perritos de la calle no tenemos fecha de cumpleaños. Lo que sí tenemos es "fecha de llegada". ¡Claro! ¿O qué se pensaban? ¿Que no íbamos a festejar?
El "día de llegada" es el bendito día en que llegás a la casa de tus dueños, los que elegiste o te eligieron. El día en que ya no hace falta pensar en defenderse, procurarse comida o buscar un lugar para dormir.
El día en que el amor le hace burla a la soledad y el mundo hostil se transforma en un lugar alegre.
Y ese día es como volver a nacer.
Yo llegué a la casa de mis Rossi un 8 de diciembre de 1999.
Hace seis años. Hasta tengo algunas canas en la barba que demuestran el paso del tiempo.
Mis amigos, yo no tengo día de cumpleaños pero tengo "día de llegada".
Y es este 8 de diciembre.

viernes, diciembre 02, 2005

El mate (porque preguntaron)

Yo soy un perro chino pero igual tomo mate.
Y sí, qué se le va hacer. Si en este país nadie es de acá. Todos somos y no somos. O, bueno, quedan algunos -muy pocos- de los primeros habitantes pero en Buenos Aires es difícil de encontrarlos porque los mataron a todos.
Esta tierra es una mezcla de destinos bastante sangrientos. Un barco de aquí, otro barco de allá, una carreta, un malón de indios y ¡zaz!, se formó la familia argentina.
A mí, por ejemplo, que me trajeron de las tierras de Lao Tse y Confucio, todo esto de las mezclas me hace sentir menos extranjero y más argentino. Pero, argentinos míos, tráguense una vez más el orgullo, el ego, el yo y el super yo, ya que si nos ponemos verdaderamente estrictos en los antecedentes históricos de esta verde bebida, hay que aceptar que el gran impulso del mate lo llevaron a cabo los jesuitas en el siglo XVI. Si bien el mate ya existía -los guaraníes lo llamaban mati- fueron los jesuitas quienes inventaron la famosa bombilla -los guaraníes, en cambio, usaban una caña delgada que llamaban "tacuapí"- y practicaron el cultivo de la yerba mate.

Sepan, mis queridos colegas, que los gauchos de estas tierras vivían a mate y a asado (sí, mis queridos colegas, asadoooo todos los días, hiiiuupiiii), combinación perfecta para las largas horas de cabalgata. Aún hoy, el mate es la infusión vital para empezar el día. Es la bebida indispensable para aguantar horas de estudio, jornadas intensas de trabajo, noches en vela, disfrutar con amigos un buen momento y hasta hacer una parada en las escalinatas de cualquier museo, plaza, playa (¿no vieron nunca a los argentinos en las escalinatas del Louvre tomando mate?).

Para cebar un verdadero mate hace falta algo más que yerba, un recipiente, bombilla y agua caliente. La temperatura del agua es fundamental pues de ella dependen los diferentes matices y el sabor. Un mate bien cebado tiene que estar caliente (pero, ¡ojito!, que no queme la lengua), espumoso, y su sabor debe ser intenso aunque nunca ácido. El agua nunca debe estar hervida pues, de lo contrario, no le permitirá a la yerba soltar todo su sabor y el mate se "lavará" rápidamente. Hay que "cansar" a la yerba, ¿me entienden?, sacarle hasta el último suspiro de sabor. Fíjense que el arte de cebar guarda tantos secretos que antiguamente en las casas había sirvientas -cebadoras especiales- que se ocupaban únicamente de cebar el mate. Los Rossi, la verdad, son medio un desastre para cebar pero bueh. En cambio, hay que admitir que el Despeinado es un capo total. Sus mates siempre salen espumosos y calentitos. Un regalo para el corazón, la verdad.

Por suerte, siempre hay para todos los gustos. Hay quienes gustan de tomar el mate amargo y otros dulce. A veces lo perfuman con cascaritas de naranja, un granito de café o canela y miel. Mis Rossi lo perfuman con hojitas de cedrón (una plantita que crece en el fondo del jardín), menta peperina y burrito (otras hierbas). Lástima que le ponen edulcorante (¡¡puaj!!) y, entonces, mi dueña -que detesta el edulcorante-, los reta. Por eso en esta casa siempre hay dos o tres mates funcionando (pa' todos los gustos, ¿no les dije?).

Dicen por estas tierras que el mate tiene un lenguaje y encierra palabras que expresan sentimientos. Por eso si alguna vez te dan un mate lavado es señal de indiferencia. Si te lo dan frío, peor, ¡te desprecian! En cambio, si el mate es dulce y espumoso significa amistad y cariño. El mate con canela, jejeje, envía un mensaje de interés. El mate amargo, en cambio, significa fuerza y coraje . Si una mujer le ofrece un mate dulce a un hombre es señal de amor. El mate con café implica que una ofensa ha sido perdonada y si tiene cascaritas de naranja te están diciendo "¡vení a buscarme!".

Ah, eso sí, el primer mate, es el "mate de los tontos". Nunca se debe ofrecer el primer mate pues suele salir un poquito frío. Un buen cebador de mates debe probar siempre el mate que está ofreciendo.

Bueno, mis amigos, los dejo por ahora con una foto del Despeinado cebando un mate.
A ver si la próxima nos reciben al Nano y a mí con un buen mate europeo.