miércoles, julio 18, 2007

En fin, amigos...


Yo salgo al parque sólo en días soleados.
Ups, ¡¡alguien me atrapó en la reposera!! Permiso...voy a bajarmeeee.

¿¿¿Hubieran salido a echarse un pillito???

¡¡¡Pues yo ni loco!!!
El enanito, inmutable, seguía durmiendo en su rincón.

domingo, julio 08, 2007

Ténganme miedooooooo











Brocco, tenés tanta razón.
Lo primero que dijeron mis dueños cuando me recogieron fue: ¡pero si se parece a un gremlin bueno!
Menos mal que dijeron gremlin bueno y no gremlin a secas.
Aquí nadie se acordaba de que la mascotita oriental se llamaba Gizmo. Menos mal que no se les ocurrió ponerme Gizmo de nombre, eh.
Para mí que el modelo pa' hacer esa peli fue un pequinés. Pero eso sí, ¡uno que tenía los dos ojos!

¿No les parece?

viernes, julio 06, 2007

¿Ahora querés hablar?


ñam ñam ñam...mmñammno me molestesmmmh.

viernes, junio 22, 2007

¿celos, yo?

Las cosas van mejorando.
Yo sigo con mi pelo de invierno. Parece mentira pero estoy sanísimo. Ni una manchita en la piel, nada. Además como está creciendo se está enrulando y poniéndose más caoba. En fin, que las cosas aquí están tranquilas y con mucha carne del asado del otro día en la barriga se puede escribir mejor.
Me agarra sueño, modorra y no quiero moverme más de lo necesario. Mi dueña cada vez que viene trae una bolsita con esos palitos de colores que son ricos ricos y yo me los voy comiendo de a poquito, masticando como puedo con estos dientitos de porquería que tengo. Dicen por ahí que mi dueña anda buscando un perro para su casa nueva. Parece que no me aclimato allí. Dicen que me pongo a llorar, que pataleo, que no reconozco el lugar, que no me pueden dejar solo porque me angustio. Qué se yo. Tienen un poco de razón. La verdad es que es raro. Es como si yo no tuviera dueño. Es como si ellos fueran míos, qué tanto. Yo soy dueño de mí mismo y de esta casa. No me saquen de mi casa. Podrán llevarme de visita a otros lugares pero mi casa será siempre y por siempre la casa de Olivos.

martes, mayo 29, 2007

¡Bajo cero!

¡Pucha qué frío polar!
Y yo sin bufanda. Yo sin sobretodo. Yo sin medias de lana. Yo sin nada más que mi pelo que ahora está largo, no como en esa foto que pusieron mis dueños ahí arriba.
Donde hay un paño, una camisa, un felpudo: ¡ahí estoy yo!
¿No sabían? Amo los felpudos de lanita. Aquí nadie puede limpiarse los zapatos porque todos los felpudos en realidad son míos.
Y sí. Los felpudos y la estufa: ¡algo contra el frío hay que hacer!

domingo, mayo 27, 2007

Me puse filosófico

Supongo que forma parte del tiempo, culpable de las canas que me están creciendo justo abajo de la barbilla. Porque, epa, qué les pasa, yo tengo barbilla. Algo bueno tengo que tener, muchachos. Ustedes tienen muso, yo tengo barbilla. Ni les cuento lo que daría yo por tener un muso como el de ustedes para rascar la tierra y escarbar con el diente pero nací pequinés y moriré pequinés con barbilla. Hay un cantautor cubano (ahora no me acuerdo como se llama) que dice: "siempre hay quien quisiera ser distinto, nadie está conforme con lo que le tocó".
Y sí. Me puse filosófico.
No sé si en otras partes del mundo pasa pero acá, en este punto del planeta donde me tocó nacer, los humanos no son muy amantes de los pequineses. Hay como muchos prejuicios. Que somos insoportables, poco amigables, perritos falderos y no sé que otras huevadas más.
Patrañas.
Mentiras.
Vengan los que dicen esas cosas y lean este blog. Después me cuentan.
Hoy, sin embargo, me puse a pensar en lo de la flor de loto.
No sé si ustedes conocen la flor de loto.
¿No? Pues es hermosa.
Es una flor blanca, purísima que crece en los pantanos. Sí, toda una contradicción. ¿Cómo hace esta flor blanca para seguir blanca si está rodeada de aguas putrefactas?
No se rían pero yo alguna vez me sentí un poco como esa flor.
Les voy a explicar por qué.
Imagínense que llegan a un lugar. Saben que se van a morir. Lo saben, lo sienten. Nunca se han sentido tan mal en sus vidas. Entonces, decía, llegan a este lugar sintiendo que los gérmenes y otros bichos ya han comenzado su trabajo de putrefacción. No les queda ni un gramo de salud en el cuerpo. Nada. Sólo los ojos y fuerza para mover un poco el rabo en señal de agradecimiento por un poco de agua o de pan.
Imagínense la repulsión de los otros. La lástima. La compasión. El miedo.
Y de pronto alguien nos ve. Nos ve entre el barro y las aguas putrefactas. Nos ve purísimos. Nos ve hermosos.
¿No es como divisar una flor de loto en el río de la vida?

viernes, mayo 11, 2007

Otoño

Ya estoy viejo.
Tengo mi barba blanca y duermo frente a la estufa. Casi no me muevo.
Mi dueña me levanta para hacerme mimitos y me duelen las patas de adelante. ¡Con lo que me gusta que me levante! Siempre estoy al borde de morderla pero se me pasa enseguida cuando me aprieta contra su pecho y me da besitos en el hocico.
Ayer me hizo masajitos en las articulaciones.
Y yo ronroneaba.
¿Pueden creerlo?
Me estoy transformando en uno de esos gatos gordos que duermen al calorcito.
La vejez es una cosa terrible, amigos.
Me voy a comer mi carne picada.

miércoles, marzo 21, 2007

De visita

Después de caminar ocho cuadras reglamentarias nos detuvimos ante una reja negra. Para mi asombro, ella sacó una llave y abrió la puerta. Entramos.
Eso me pareció muy extraño. Las veces que entramos a otro lugar que no sea la casa de los Rossi es la veterinaria.
Pero este lugar no era la veterinaria.
Una vez adentro me llevó directo a un jardincito. Allí me soltó la correa y buscó un jarro con agua para darme pero yo estaba tan excitado que no tomé ni una gota.
Al rato salió el Despeinado. Yo pensé, esto tiene gato encerrado.
Palmo a palmo, me dediqué a husmear todos los rincones del jardín. Todo tenía olor nuevo. A gatos, lagartijas, caracoles.
Pero ni rastros de mi olor.
¿Dónde corno estaba?
Hasta que me abrió la puerta de la cocina y pude entrar a la casa. El olor de ella me pegó en pleno rostro. Y ahí me dijo:

-¡Pancho!¡Estás en mi casa!

Y recién ahí me tranquilicé y pude tomar agua.
Una vez calmada la sed me dediqué a imprimir mi olor por todos los rincones.
No vaya a ser que.

viernes, marzo 09, 2007

Panza llena de algo raro

Los grillos cantan: cric -cric cric- cric.
Y yo me duermo en esta noche de marzo lluvioso. Estoy tan cansado, tan exhausto.
Los Rossi se fueron de vacaciones y ella viene a darme de comer, a mimarme, a llenarme de besos y paseos.
Anoche se había acabado la carne picada y se fue de raje a comprar algo para que yo comiera. ¡¡¡Y no va que esta hija de su madre me compra una lata de pollo para gatos!!!

¿¿¿¡¡¡Es que acaso yo soy un gato!!!???

Bueh, la comida no estaba nada mal. Estos felinos saben pasarla bien, muchachos.

miércoles, enero 24, 2007

Mutuo

Papá Rossi está de viaje y como a Mamá Rossi no le gusta quedarse sola me deja dormir en su misma habitación.
Es un acuerdo tácito que tenemos.
Ella se va a dormir y deja la puerta entornada. Al rato entro yo y me ubico abajo de su cama. Desde ese rincón oscuro siento que la protejo.
(¿que la protejo o que ella me protege?)
Creo que es algo mutuo.
La verdad no sé qué harían estos humanos sin mí.
(porque yo no sé qué haría sin ellos)

martes, enero 23, 2007

Alla lejos y hace tiempo (bis)

Claro que después comprendí.
Yo soy un perro enfermo. Un perro que cada tanto se agarra esta maldita enfermedad: la demodexia. Y eso es porque me bajan las defensas o vaya a saber uno la causa. Lo cierto es que no puedo salir mucho y debo conformarme con esta porción de tierra que los Rossi poseen. Nada de andar con correa, de salir a mear en los arbolitos, de husmear la caca de los otros porque ¡zaz!, foco de infección y chau pinela, me agarro la sarna esta que no se va con nada.
Entonces claro, ahí comprendí. No sólo el departamento de ella era chiquito... sino que había que sacarme afuera para que yo hiciera las necesidades de todo perro.
Porque miren que yo soy chiquito chiquito chiquito, eh.
Eso de "no hay lugar" me parecía raro. Si al fin y al cabo no hay como el pequinés para un departamento.
De hecho, después mi dueña me contó que por el barrio había visto un montón de pequineses pululando con sus dueñas todas emperifolladas.
Ella no es de esas dueñas "emperifolladas" pero le hubiera gustado tenerme ahí con una correita, caminando por el barrio, mostrándome.
Porque les voy a decir algo, en este barrio de provincia no hay pequineses. Acá todos tienen unos perros enormes.
Unos perros que dan miedo de lo grandes que son.
Igual no se fíen. Los perros grandes también son más buenos... Ustedes vayan con cuidado cuando vean a un perro muy chico porque somos cabrones cabrones. Es un consejo que les doy, háganme caso.

Un diálogo con mi dueña allá lejos y hace tiempo

Un día ella se fue. Sí. Así se los digo. Se fue. Se fue con un montón de cajas y valijas y más cajas y valijas. Y eso que yo me senté en todas las cajas que pude, eh. Desarmó su habitación y se llevó todo: sus libros, sus discos, su ropa, sus artesanías, sus instrumentos, su presencia.
Todo.
Todos menos a mí.
¿Y yo?, me preguntaba.
Yo soy de ella. De ella, de ella, ella me eligió, me sacó de la calle junto con el hermano y el Despeinado.
Ella me sacó las pulgas, la sarna, me limpió la cicatriz del ojo, la suciedad del alma.
-¿Y yo?
-Y vos nada, Pancho. Vos te quedás acá, con Papá y Mamá Rossi.
-¿Por qué?
-Porque a donde voy yo no hay lugar para perritos como vos, no te va a gustar vivir en un lugar tan chiquito.
-No me importa, no me importa, no me importa.
-Claro que sí te importa. Ahora decís eso porque estás enojado y con pena pero a la primer semana te querrías volver. No aguantarías.

Mirá ese jardín enorme, todo tuyo, para cazar tus pajaritos, para perseguir a tus sapos, para charlar con Blanquita y chumbarle a la luna.
Mirá tu ventana del living para ladrarle a los vecinos, a los perros que pasan, a la gente que camina.
Mirá el sillón de tres cuerpos donde te pegás unas siestazas de aquellas.
Mirá tus rincones, tus lugares, a mamá y papá Rossi que se quedan solos...¿quién va a cuidar de ellos?

(Pausa)

-¿No se pueden cuidar solos?
-Y a vos que te parece.
-Mmmmnh, puede ser. No es bueno dejarlos solos.
-Y no.
-Entonces, ¿me quedo?
-Y sí.
-Pero vos vas a venir.
-Siempre voy a venir.

domingo, enero 21, 2007

Aclaración

Les tengo que andar explicando todo.
La que se muda es mi dueña.
Yo no.
Yo me quedo aquí con los Rossi y ya no me muevo de esta casa.
Los que se mueven son los hijos de los Rossi que van, vienen, se mudan, se desmudan, en Capital, en provinvia, con balcón, sin jardín, con jardín, sin balcón. Y así.
Hasta Lucho se consiguió un gato para su depto y yo no dije nada. Ni siquiera gruñí.
Yo hace rato que me quedé aquí con los Rossis padres.
Los Rossis hijos se han ido pero qué tanto, siguen siendo mis dueños. Y cuando vienen aquí, ¡qué fiestaza que les hago!

martes, diciembre 26, 2006

Mudanza

Mi dueña anda con un acelere que no se aguanta.

Vos le decís ¡guau! y ella te sale con que está apuradísima, que la mudanza, que salí Pancho de acá, no me molestes, y sí, no, ya, bueno, en fin.

Dios mío, ¡está loca!

¡Y se muda a ocho cuadras de aquí!

Entre nosotros: la casita nueva tiene jardín, muchachos. Una joya total.

lunes, diciembre 25, 2006

¡Feliz Navidad!
¡Y que lluevan huesitos del cielo!

miércoles, octubre 25, 2006

cuestionario

Cuestionario hecho por: Pancho
Nominado por: Girasol

Banda o grupo elegido: Ehm, ¿qué es eso?

¿Eres hombre o mujer?: Soy un perro.

Descríbete: Bajito y algo regordete a lo "tonel". Porte impecable de pequinés. Nariz chata. Falta de un ojo en la cara. Segundo ojo muy redondo y lagrimea un poco. Pelo rojizo caoba (hay mujeres que matarían por tener el color de pelo que yo tengo). Bigotes largos. Algunas canas. Guantes blancos en mis patas delanteras. Porte de emperador chino.

¿Qué sienten las personas acerca de ti?: Una tremenda simpatía. Aún cuando me pongo cabrón soy simpático.

¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?: Con Blanquita éramos el agua y el aceite. Pero sin relación carnal. Tengo prohibido tener hijos por mi demodexia.

Describe tu actual relación sentimental con tu novio/a o pretendiente: Ja! Mejor eso lo dejo para un post aparte.

¿Donde quisieras estar ahora?: Donde estoy. En el parque de los Rossi, disfrutando de las sobras del asado dominguero.

¿Cómo eres respecto al amor?: ¡Amoroso!

¿Cómo es tu vida?: No me puedo quejar. Fui un perro que tiraron a la calle y que ahora vive con los Rossi.

¿Qué pedirías si tuvieras un solo deseo?: ¿pueden ser dos?: una máquina de hacer mimos y que lluevan costillitas de cerdo.

Escribe una cita o frase sabia: si es con carne roja, ¡mejor!

Ahora despídete: ¡Guau!

lunes, octubre 16, 2006

cadáver exquisito

Yo dije hace unos días que para qué necesitábamos hablar nosotros. Que con un par de ladridos todo se resuelve, ¿no?
Y Buffy vino y dijo que hablar no era lo mismo que escribir. Y no. No es lo mismo. Les voy a contar por qué.
Resulta que los señores padres Rossi se fueron a un casamiento al campo. Venado Tuerto se llama el lugar. Menos mal que no me llevaron con ellos. A qué tuerto como yo le gustaría ir a un lugar cuyo nombre lleva esa palabra.
Como los Rossi me dejaron solo, Flor y el Despeinado vinieron a darme de comer y a estar un rato conmigo. Pero trajeron a una amiga que escribe. Sí, como leyeron, escribe poemas. No les digo el embrollo que yo me hago con esta gente rara que trae mi dueña. Pero como ella también es medio rara no me queda más remedio que quererlos a todos y listo.
También vino Lucho que siempre es tan bueno conmigo porque me hace jugar con el plato que es mi deporte favorito.
De pronto escuché una conversación que me hizo dudar de la cordura de mi dueña.
-¿Y si escribimos un cadáver?
-Dale, buenísimo.

-¡Oh, no!- ladré yo- ¡esta gente va a matar a alguien y luego escribirán sobre su cuerpo! ¡Y yo que los creía civilizados!

Y me fui esconder porque no es cuestión de que me usen a mí como experimento.
Pero no. No era sobre un cadáver de verdad.
Era sobre una hoja de papel. Cada uno escribía una frase y luego doblaba el papel para que nadie viera lo que había escrito y se lo pasaba al otro para que escribiese otra frase. Al final se desdoblaba el papel y aparecía el cadáver exquisito .

De exquisito igual no tenía nada porque yo lo lambeteé un poco y ni gusto tenía.

Les paso uno de los cadáveres que llegué a lambetear. Me parece que hasta se inspiraron en mí.

Ni lo más pancho de un chipá
extraterrestres yacen a la espera del árbol morado
Oh! yo quisiera no tener que mentir más: y comer pan
del árbol morado de futuro incierto.
Pecaminosos panaderos que no se atreven a la pintura
porque esta vida no alcanza.
¡Oh! ¡acrílicos! yo quisiera ser acrílico total
y no alcanza: incierto el camino de ser.
No, no alcanza. Es verdad. Es unilateral.
Hace falta más, más y más,
la constante es que falte, que haya hambre.
La sangre azul se lamenta de no ser roja
hambre de miga de cielo de lo más pancho
y el cuerpo no lastima el alma de no ver.

FIN

Bueno, sí, están locos. Pero yo los quiero igual.

miércoles, octubre 11, 2006

Palabras

Dicen que no tenemos lenguaje.
Mah, que se pudran.
A ver, ¿para qué les sirve tener facultad lingüística, eh?
Dicen eso porque supuestamente nosotros los perros no podemos hablar. ¿Y quien necesita hablar? Los humanos tienen muchas palabras para complicarse la realidad. Con su bla bla bla se embrollan en cosas muy simples.
En esta vida basta con respirar, comer, dormir, soñar, y quererse mucho.
Y para eso están los gruñiditos, gemidos, ladridos fuertes secos, ladridos breves y agudos.
Hablen menos y quiéranse más.
Y no se odien tanto como especie. Tienen cosas tan buenas que hasta con esa facultad lingüística que tienen logran hacer cosas muy bellas.
He dicho.