lunes, abril 10, 2006
viernes, abril 07, 2006
Blanquita


Yo soy un pequinés.
Ella es una perra "raza perro".
Chiquita como yo, sí, pero distinta.
Por lo pronto tiene hocico, algo de lo cual yo carezco, lamentablemente.
Y digo lamentablemente porque esto de tener cara plana trae muchas dificultades. Los humanos sabrán de qué les hablo pues ellos también tienen la cara así.
Ella, decía entonces, se llama Blanquita.
Acá los Rossi creen que yo no la quiero porque cada vez que ellos están en el parque tomando mate y ella aparece por atrás del cerco de ligustrina yo le empiezo a gruñir como un condenado.
Pero la verdad es que todo eso es para aparentar y hacerme el malo.
En cuanto los Rossi se meten para adentro para cambiarle la yerba al mate yo me le acerco, despacito, y le doy besitos por entre la ligustrina.
Blanquita me tiene una paciencia. Yo creo que debe ser medio santa.
lunes, abril 03, 2006
De carnes hablamos
Aclaración: Este post quizás no sea apto para nuestro amigo vegetal brocco aunque sí, mejor sí.
Domingo por la tarde. Reunión de Rossis. Asado de ternera y ni un poquito. Mis amigos ibéricos no deben saber del quilombo este de las carnes argentinas pero Nano que vive por estos pagos entenderá lo que significa que el domingo hayan hecho un asado de nada más y nada menos que ternera. Todos los que vivimos en este país sabemos que la Argentina tiene el doble de vacas que de habitantes. Las vacas caminan por la llanura de la pampa húmeda, comen su pastito tierno y tienen una vida bastante agradable hasta que bueno, zácate, las matan y ¡paf! se acabó. La Argentina tiene tradición de país ganadero. Lo de sembrar trigo vino después. Primero las vacas, che, pero como dice la canción del arriero: "las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas". Y no me digan que no es una casualidad que la literatura de este país se inicie con una obra titulada El Matadero de Esteban Echeverría. ¿Vosotros teneis al loco manchego ese del Quijote? Nosotros tenemos un matadero de vacas, che.
Porque, vamos, que carnear una vaca en el siglo XIX era de lo más común entre los gauchos. Y entonces era comer por dos días enteros hasta que sólo quedaba la "usamenta".
Pero aquí la carne siempre fue cara, mis amigos. Siempre. Porque como ya dijimos las vaquitas nunca fueron de los argentinos sino de los ganaderos argentinos, que no es lo mismo, ¿me entienden? Y a esta gente le importó siempre un reverendo pepino si los argentinos comían carne o polenta. Ellos sólo piensan en la carne a precio dólar. Y así es como llegan los mejores cortes al exterior a precios claramente altos. ¿O ustedes comen carne argentina muy barata, eh?
Cuestión que ahora hay un revuelo bárbaro porque el gobierno anda con que no puede ser que los argentinos no puedan comer carne. Y anda ahí batallando con los ganaderos que se creen los dueños de hacer lo que quieren porque son los dueños de las vaquitas. Y entonces uno va a la góndola del super y no hay nada de nada, che. Sólo pollo (que pa que lo voy a negar, yo no le hago asco a nada, chicos, que el pollo es lo más rico que hay) o pescado que ahora que viene semana santa....¡puf! se va a ir por las nubes. Caramba, que ese asadito de ternera que se hicieron ayer estos desgraciados ¡debe haber sido el último asado de ternera que quedaba en este bendito país! Y NI UN BOCADO.
Sólo me dieron un pedazo de pan.
Desgraciados.
Sigan comiendo pollo, ya van a ver.
Un día la revolución de los perros los va a obligar a comer de esas bolitas inmundas en nombre de la buena salud.
Snif.
Domingo por la tarde. Reunión de Rossis. Asado de ternera y ni un poquito. Mis amigos ibéricos no deben saber del quilombo este de las carnes argentinas pero Nano que vive por estos pagos entenderá lo que significa que el domingo hayan hecho un asado de nada más y nada menos que ternera. Todos los que vivimos en este país sabemos que la Argentina tiene el doble de vacas que de habitantes. Las vacas caminan por la llanura de la pampa húmeda, comen su pastito tierno y tienen una vida bastante agradable hasta que bueno, zácate, las matan y ¡paf! se acabó. La Argentina tiene tradición de país ganadero. Lo de sembrar trigo vino después. Primero las vacas, che, pero como dice la canción del arriero: "las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas". Y no me digan que no es una casualidad que la literatura de este país se inicie con una obra titulada El Matadero de Esteban Echeverría. ¿Vosotros teneis al loco manchego ese del Quijote? Nosotros tenemos un matadero de vacas, che.
Porque, vamos, que carnear una vaca en el siglo XIX era de lo más común entre los gauchos. Y entonces era comer por dos días enteros hasta que sólo quedaba la "usamenta".
Pero aquí la carne siempre fue cara, mis amigos. Siempre. Porque como ya dijimos las vaquitas nunca fueron de los argentinos sino de los ganaderos argentinos, que no es lo mismo, ¿me entienden? Y a esta gente le importó siempre un reverendo pepino si los argentinos comían carne o polenta. Ellos sólo piensan en la carne a precio dólar. Y así es como llegan los mejores cortes al exterior a precios claramente altos. ¿O ustedes comen carne argentina muy barata, eh?
Cuestión que ahora hay un revuelo bárbaro porque el gobierno anda con que no puede ser que los argentinos no puedan comer carne. Y anda ahí batallando con los ganaderos que se creen los dueños de hacer lo que quieren porque son los dueños de las vaquitas. Y entonces uno va a la góndola del super y no hay nada de nada, che. Sólo pollo (que pa que lo voy a negar, yo no le hago asco a nada, chicos, que el pollo es lo más rico que hay) o pescado que ahora que viene semana santa....¡puf! se va a ir por las nubes. Caramba, que ese asadito de ternera que se hicieron ayer estos desgraciados ¡debe haber sido el último asado de ternera que quedaba en este bendito país! Y NI UN BOCADO.
Sólo me dieron un pedazo de pan.
Desgraciados.
Sigan comiendo pollo, ya van a ver.
Un día la revolución de los perros los va a obligar a comer de esas bolitas inmundas en nombre de la buena salud.
Snif.
viernes, marzo 31, 2006
Los años pasan
Me vino la melancolía. Yo que siempre estoy alegre. Rezongón, es verdad, pero un rezongón alegre. Pero hoy ni siquiera molestar a Blanquita me divierte (ya les contaré quién es Blanquita).
¿Será el otoño?
Y después me entero que este energúmeno me anda engañando con una perrita de la calle que encontró en su barrio. Sí, vos, no te hagás el que no sabés que ya me contaron que le dabas carne por abajo de la mesa del restaurante a la perrita esa y a mí cuando venís a comer asados ¡nada me das!
Grrrrr.
Bueh.
Mientras tanto yo miro como se amarillean las hojas del gynco y pienso en esos huesitos que escondí cerca del jazmín. Si el jardinero que viene hoy los descubre lo muerdo, ya está decidido, es un hecho.
Estoy triste. Triste como un perro cansado y viejo.
Pucha que estoy viejo.
¡De pronto me hice viejo!
¿Cómo pasó?
¿Será el otoño?
Y después me entero que este energúmeno me anda engañando con una perrita de la calle que encontró en su barrio. Sí, vos, no te hagás el que no sabés que ya me contaron que le dabas carne por abajo de la mesa del restaurante a la perrita esa y a mí cuando venís a comer asados ¡nada me das!
Grrrrr.
Bueh.
Mientras tanto yo miro como se amarillean las hojas del gynco y pienso en esos huesitos que escondí cerca del jazmín. Si el jardinero que viene hoy los descubre lo muerdo, ya está decidido, es un hecho.
Estoy triste. Triste como un perro cansado y viejo.
Pucha que estoy viejo.
¡De pronto me hice viejo!
¿Cómo pasó?
lunes, marzo 27, 2006
Todo está clavado en la memoria

Nosotros los perros tenemos memoria "de perros". Nuestra memoria a corto plazo es corta. Para nosotros un humano que se ha ido a su trabajo hace cinco minutos es como si ya se hubiera marchado por todo el día. Nuestra memoria es atemporal. No la dictan los minutos ni las horas. Ni siquiera los años. Todo está aquí, al alcance de nuestra mano.
Pero claro, somos perros.
Y aunque cueste creerlo a algunos humanos les sucede lo mismo. Tienen memoria corta. Y así como tienen memoria corta, tienen la vista corta y los oídos también cortos pues no escuchan más allá de lo que quieren escuchar.
Por suerte no fue lo que sucedió con las cien mil personas que marcharon el viernes 24 a la Plaza de Mayo en repudio de la última dictadura militar sucedida en la Argentina en 1976.
Yo me solidarizo con ellos. Aunque sea sólo un perro.
Y tenga memoria de perro.
martes, marzo 21, 2006
Memoria canina
Juro que no lo hago a propósito. ¿Cómo se les ocurre plantar una planta en el lugar donde yo suelo hacer pis? No es posible. Sepan que mi memoria canina me lleva hacia allí. Ya no puedo cambiarlo. Entiendan que yo también tengo mis limitaciones, che.
viernes, marzo 03, 2006
Pregunta
Leyendo el librito que ella había dejado caer en su regazo leí lo siguiente:
A través de los perros rendimos homenaje al amor y a su posibilidad. ¿Qué es un perro sino una máquina de amor? Le ponen delante un ser humano, le encargan la misión de amarlo y, por poco agraciado, perverso, deforme o estúpido que sea el ser humano, el perro lo ama.
Michel Houellebecq, La posibilidad de una isla.
¿Con que máquinas de amor, eh? ¿Ustedes qué piensan?
A través de los perros rendimos homenaje al amor y a su posibilidad. ¿Qué es un perro sino una máquina de amor? Le ponen delante un ser humano, le encargan la misión de amarlo y, por poco agraciado, perverso, deforme o estúpido que sea el ser humano, el perro lo ama.
Michel Houellebecq, La posibilidad de una isla.
¿Con que máquinas de amor, eh? ¿Ustedes qué piensan?
martes, febrero 28, 2006
Fama

Muchachos, la Argentina está de luto.
Sí señor, hoy se murió Jazmín, el perrito más mediático y famoso de este país. El perrito de Susana Gimenez.
Claro que ustedes seguro que ni saben quién es Susana Gimenez (Nano, debe saber).
Jazmín era tratado como un verdadero duque por su dueña y por los medios televisivos cholulos. Era un yorkshire al cual le hacían claritos en las mejores peluquerías, comía los más deliciosos manjares, se vestía con una capa de armiño (¡mah que xupa, Buffy!) y su collar estaba adornado con perlas brillantes. Se rumoreaba que era gay pues le presentaron varias perritas y él ¡nada!. También se rumoreaba que, en realidad, el verdadero Jazmín había muerto en 1998 en las garras de un dogo que lo destrozó íntegro y que el que murió ahora era un doble que él tenía (todos los famosos tienen dobles, ¿vieron?).
Jazmín pasó varias cruzadas. ¡Aprendió a volar de las manos de Roviralta (una ex pareja de Su)! Y aprendió a aterrizar en las manos de los paparazzi. Salía a todos lados con su dueña que como era mínimo lo llevaba en su cartera. Restaurantes caros, autos de lujo. Viajaba en primera clase, ¡nada de viajar en el depósito!
Hoy Jazmín ha pasado a mejor vida. Ninguna de sus joyas le sirve hoy.
Amigos, del polvo venimos y al polvo volvemos.
Los gatos de mi vida
Antes de que yo me apareciera en el alero de esta casa había una gata muy malhumorada que vivía en las inmediaciones de los Rossi. La habían encontrado hacía muchos años en el motor del auto (no me pregunten cómo corno llegó allí) pero nunca se volvió muy cariñosa con los humanos. Los Rossi le daban de comer y eso era todo.
La cosa fue con Malena. La dejaban ahí porque Malena la quería. Y la gata se había encariñado con Malena. Y claro, ¿cómo no se iba a encariñar con una collie que se prestaba de madre y la amamantaba todas las veces que ella quería? Así que la gata y Malena eran un dúo dinámico (madre e hija) que tomaban sol en el jardín y jugaban a perro y gato (pero de mentira, sin lastimarse).
Dos hembras que se llevaban bien. Una dupla que duró unos diez años.
Hasta que llegué yo, je.
Y se pudrió todo.
Y sí.
A mí los gatos no me gustan (si hay algún gato que me lee sepa disculpar, la cosa es con los gatos de carne y hueso, no con los virtuales). Y menos un gato malhumorado. No me gusta ningún ser malhumorado (para eso estoy yo que me basto solito con mi malhumor). Y esta gata se puso celosísima. Claro que yo en celos le gano a cualquiera pero cuando llegué a esta casa no había de quién estar celoso. Imagínense, yo venía de estar en la calle exhausto y lastimado y de pronto me encuentro con un montón de Rossis haciéndome mimos y una collie que me aceptó enseguida (algo que yo nunca hubiera hecho de haber estado en su lugar porque soy un maldito egocéntrico). Y cuando vieron que la gata malhumorada empuñaba sin razón sus afiladas garras hacia el único ojo sano que me quedaba decidieron que ya era bastante.
Y se la llevaron lejos.
Y el dúo dinámico dejó de ser dúo.
Malena y yo empezamos a tomar sol juntos en el jardín.
Hasta que se murió de viejita.
La cosa fue con Malena. La dejaban ahí porque Malena la quería. Y la gata se había encariñado con Malena. Y claro, ¿cómo no se iba a encariñar con una collie que se prestaba de madre y la amamantaba todas las veces que ella quería? Así que la gata y Malena eran un dúo dinámico (madre e hija) que tomaban sol en el jardín y jugaban a perro y gato (pero de mentira, sin lastimarse).
Dos hembras que se llevaban bien. Una dupla que duró unos diez años.
Hasta que llegué yo, je.
Y se pudrió todo.
Y sí.
A mí los gatos no me gustan (si hay algún gato que me lee sepa disculpar, la cosa es con los gatos de carne y hueso, no con los virtuales). Y menos un gato malhumorado. No me gusta ningún ser malhumorado (para eso estoy yo que me basto solito con mi malhumor). Y esta gata se puso celosísima. Claro que yo en celos le gano a cualquiera pero cuando llegué a esta casa no había de quién estar celoso. Imagínense, yo venía de estar en la calle exhausto y lastimado y de pronto me encuentro con un montón de Rossis haciéndome mimos y una collie que me aceptó enseguida (algo que yo nunca hubiera hecho de haber estado en su lugar porque soy un maldito egocéntrico). Y cuando vieron que la gata malhumorada empuñaba sin razón sus afiladas garras hacia el único ojo sano que me quedaba decidieron que ya era bastante.
Y se la llevaron lejos.
Y el dúo dinámico dejó de ser dúo.
Malena y yo empezamos a tomar sol juntos en el jardín.
Hasta que se murió de viejita.
viernes, febrero 24, 2006

Ayer se cayó el cielo de Buenos Aires. ¡Frío! ¡Ya me había olvidado como era eso! Mis amigos los pajaritos se han ido a anidar al Gynco y yo estoy aquí, en mi silloncito de madera mirando como las gotas se empeñan en estrellarse contra el vidrio de esta ventana.
Ahora que lo pienso, no tengo tío para robarle la capa.
jueves, febrero 23, 2006
Sensación térmica
sábado, febrero 18, 2006
martes, febrero 14, 2006
Yo, Pancho
Por tres días fui Rey de nuevo.
Yo, Pancho.
¡Ja!
Adoro dormir en su pantalón rojo. Pero ella no y, de hecho, se enoja conmigo pues le dejo todo mi olorcito que no es muy rico, parece. Acto seguido, hay que lavar el pantalón rojo. Y así, todo el tiempo. Han traído, junto con el Despeinado, unas plantas para plantar en el jardín. Una aljaba y una begonia. Mientras ella plantaba la aljaba me iba diciendo que "ojo con mear la aljaba, pancho, que te mato". Primero la olisqueé y luego le eché un chorillo de mi líquido interno. No es para menos, es mi sello imperial, che.
Hubo doble ración de carne y arroz. Se ve que el sistema de mostrar el super colmillo cuando estoy hambriento da buenos resultados.
Hubo mimos, caricitas y ¡¡¡no me bañaron!!!
¿Soy o no soy el rey?
¡Ja!
Yo, Pancho.
¡Ja!
Adoro dormir en su pantalón rojo. Pero ella no y, de hecho, se enoja conmigo pues le dejo todo mi olorcito que no es muy rico, parece. Acto seguido, hay que lavar el pantalón rojo. Y así, todo el tiempo. Han traído, junto con el Despeinado, unas plantas para plantar en el jardín. Una aljaba y una begonia. Mientras ella plantaba la aljaba me iba diciendo que "ojo con mear la aljaba, pancho, que te mato". Primero la olisqueé y luego le eché un chorillo de mi líquido interno. No es para menos, es mi sello imperial, che.
Hubo doble ración de carne y arroz. Se ve que el sistema de mostrar el super colmillo cuando estoy hambriento da buenos resultados.
Hubo mimos, caricitas y ¡¡¡no me bañaron!!!
¿Soy o no soy el rey?
¡Ja!
jueves, febrero 09, 2006
Tranquilo
La veo trabajar con los pies descalzos. Me encantan sus pies descalzos porque entonces yo me acuesto cerca suyo y ella empieza como en un ademán automático a moverlos y, por ende, a hacerme caricitas. Yo sé que en realidad está pensando en otra cosa y pienso que a veces soy algo así como un felpudo peludo tirado abajo de su escritorio pero no me importa. Saber que está allí, que no estoy solo, que me puedo ir a hacer mis cosas y volver sabiendo que ella está, no se fue, es una sensanción impagable.
miércoles, febrero 08, 2006
Desesperación
Será que es así, nomás. Esto de la independencia y el crecimiento de los humanos me tiene los nervios de punta. Porque, en definitiva, ellos se van a hacer sus experiencias en sus casas nuevas y yo me quedo aquí esperando las visitas esporádicas. Y ahora que Lucho se ha ido dejando su habitación vacía, ahora que la puerta de la habitación queda permanentemente cerrada, ahora que la casa se ha quedado más sola que nunca -Mamá y Papá Rossi están de viaje- me agarra una angustia terrible que quiero destrozar todo. No es que yo sea un destrozón porque sí. Además ese silloncito me gustaba mucho. Era mi lugar donde me sentaba a esperarlos a que volvieran de trabajar, donde más me gusta dormir porque no es blandito como el otro y entonces no me hundo mucho, sólo lo necesario. No es que yo haya querido hacerlo adrede. Es importante que entiendan esto. Pero fueron demasiadas maletas juntas.
Cuando mi dueña entró y vio el destrozo casi no dijo nada porque me vio desesperado por un poco de compañía. No es que llorara pero tampoco estaba feliz de verla. No era felicidad sino desesperación, si es que nosotros los perros podemos sentirnos de ese modo.
Y es no estoy acostumbrado a quedarme completamente solo.
O me llevan con ustedes a la capital o vienen para acá.
Pero hagan algo.
Cuando mi dueña entró y vio el destrozo casi no dijo nada porque me vio desesperado por un poco de compañía. No es que llorara pero tampoco estaba feliz de verla. No era felicidad sino desesperación, si es que nosotros los perros podemos sentirnos de ese modo.
Y es no estoy acostumbrado a quedarme completamente solo.
O me llevan con ustedes a la capital o vienen para acá.
Pero hagan algo.
jueves, enero 19, 2006
Postal inesperada V
Querido Pancho,
Tú no me conoces pero yo sí. Tu dueña me ha hablado de tí todo el tiempo desde que ha llegado a Puerto Guadal. Se pasa las tardes leyendo junto al lago y a veces se anima a meterse en el agua. Ayer estuvimos los tres en la playita del lago General Carreras hasta que se hizo casi de noche. Ellos tomaron mate y me dieron alguna galleta. Espero que estés bien y no te preocupes que ya falta menos para que vuelvan.
¡Adiós!
Carla, la pastora inglesa de Puerto Guadal
Tú no me conoces pero yo sí. Tu dueña me ha hablado de tí todo el tiempo desde que ha llegado a Puerto Guadal. Se pasa las tardes leyendo junto al lago y a veces se anima a meterse en el agua. Ayer estuvimos los tres en la playita del lago General Carreras hasta que se hizo casi de noche. Ellos tomaron mate y me dieron alguna galleta. Espero que estés bien y no te preocupes que ya falta menos para que vuelvan.
¡Adiós!
Carla, la pastora inglesa de Puerto Guadal
lunes, enero 16, 2006
Postales inesperadas IV
Buenas, Don Pancho,
¿Cómo se encuentra su Buenos Aires? ¡¡¡Mande algo de humedad por aquí!!! Hace un rato pasó una parejita con una chata blanca que de blanca no tenía nada. Pero es que en esta ruta 40 no se puede esperar otra cosa. Parece que andaban preguntando si era o no era la 40 porque este camino ruinoso de ruta no tiene nada. Me espantaron a todos mis hijitos que andaban correteando por el camino y, claro, se bajaron de la camioneta al grito de ¡ñanducitos, ñanducitos! ¿Es que nunca han visto un ñandú, acaso?
Mis respetos a usted y su familia,
Mamá Ñandú.
jueves, enero 12, 2006
Postal inesperada III
Hola Pancho,
Mira que por aquí hay sólo dos argentinos que andan con una carpita anaranjada y hoy han subido a las Torres del Paine. No bajarán hasta pasado mañana. ¿Serán ellos? Deben ser. Por lo menos hablaban en castellano y tomaban mate. ¡Eran ellos!
Todo bien, amigo, por aquí mucho pastito para comer. Ya verás mi retrato en las fotografías del Despeinado.
¡Saludos!
El Guanaco listo.
jueves, enero 05, 2006
Postal inesperada II
Estimado Pancho:
Le escribe la mamá de Mumi, la mulita que Florcita y el Despeinado se encontraron en la ruta 3 yendo para Río Gallegos. Mumi estaba caminando en la ruta como es su tendencia habitual suicida cuando se los encontró. Desde hace unos meses que lo venimos tratando y nada, el pobre está obsesionado con el asfalto y nos ha dado unos sustos horribles.
Pero bueno, esto no viene a cuento, lo que quería decirle es que Mumi los vio bien de salud y con el semblante alegre.
Espero que todo esté bien en Buenos Aires. Nos han llegado noticias de que el verano está muy caluroso. Cuídese del sol.
Lo saluda cordialmente,
Mamá de Mumi, la mulita.
miércoles, enero 04, 2006
Postal inesperada
¡Salud, oh, Pancho! ¡Somos nosotras las liebresssss!
¿Cómo estás? No refunfuñés, viejo, que acá los dos tortolitos pusieron la carpa en un descampado frente al mar helado de Santa Cruz y se han puesto a cocinar como si estuvieran en la cocina de su casa. Hace un rato estuvieron con los pingüinitos pero ellos son muy chiquitos, no saben escribir postales. Y aunque el Despeinado se afanó en sacarnos alguna foto ¡¡¡nosotras somos más rápidas!!!!
No te aflijas, che, que falta como un mes para que estos dos vuelvan, jajajajaja.
Las Liebres de Monte León
¿Cómo estás? No refunfuñés, viejo, que acá los dos tortolitos pusieron la carpa en un descampado frente al mar helado de Santa Cruz y se han puesto a cocinar como si estuvieran en la cocina de su casa. Hace un rato estuvieron con los pingüinitos pero ellos son muy chiquitos, no saben escribir postales. Y aunque el Despeinado se afanó en sacarnos alguna foto ¡¡¡nosotras somos más rápidas!!!!
No te aflijas, che, que falta como un mes para que estos dos vuelvan, jajajajaja.
Las Liebres de Monte León
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