¿Vieron que hay perros que se ponen muy mal cuando la gente tira petardos y fuegos artificiales por las fiestas? No es que yo sea valiente pero a mí no me pasa nada. Pero nada de nada. Ni me inmuto. Es raro porque al menor ruido siempre salgo disparado a ladrar y a hacer barullo. Pero no, con estos bombazos que tiran acá...no sé, los ignoro. Y ojo, eh, ¡que no estoy sordo!
Ya les mostraré fotos del domingo en familia pero antes le paso un chivo ("chivo" significa propaganda para los amigos lectores de otras latitudes) y los que puedan este jueves vayan a ver esto.
martes, diciembre 27, 2005
martes, diciembre 20, 2005
No es lo mismo
Hace mucho que no escribo. Anduve algo solitario pues mis Rossi han estado muy viajeros. Es cierto que se han turnado para cuidarme y no dejarme solo pero aún así no es lo mismo que cuando están todos juntos. Porque cuando están los cinco (sí, con el despeinado también) la casa se inunda de ruidos y aplausos. Los Rossi cuando se ríen son increíblemente ruidosos. La cocina se transforma en una cantina de las risas pues ellos de la emoción llegan a golpear la mesa con la palma. El despeinado se ríe bajito pero ya no se asombra de estos estallidos emocionales.
Yo me sonrío con esta bocaza enorme que tengo y me lamo la nariz cuando los escucho parlotear como loros.
No es lo mismo cuando están de a uno.
No es lo mismo.
Sépanlo.
Yo me sonrío con esta bocaza enorme que tengo y me lamo la nariz cuando los escucho parlotear como loros.
No es lo mismo cuando están de a uno.
No es lo mismo.
Sépanlo.
jueves, diciembre 08, 2005
Y llegó el día, nomás
El día para un perro comienza antes que para cualquier humano. Un rayito de sol, una gotita de lluvia, un ruidito y ya estamos con las orejas atentas. Un buen perro nunca duerme a pata suelta aunque esa sea la postura que adopte para su descanso nocturno.
Mi día de llegada comenzó con el primer trueno de la madrugada. La lluvia se ve muy poética detrás de los cristales de esta casa de modo que me acomodé frente a la puertita que da al fondo y me dejé arruyar por el canto del agua. Y así comenzó el gran día. Con una de esas lluvias que lavan la tierra, el alma y las penas. ¿Verdad Nano que esta lluviecita lava tus penas? También pienso que si Brocco quiere venir no va a tener problemas pues tendrá mucha agua para beber (ya que es un vegetal).
Y así es como empezaron a desfilar los recuerdos: Papá Rossi pasándome trocitos de jamón por abajo de la mesa, la dulce respiración de Mamá Rossi cuando duerme y yo estoy abajo de su cama, la concentración de Lucho cuando trabaja en su computadora y yo estoy abajo de su escritorio, las caricitas de Flor cuando se acuesta conmigo en el pasto y me hace rodar como un tronquito, la pelotita que me tira el Despeinado. Es que en estos seis años pasamos muchas buenas cosas.
De las otras mejor ni esforzarse en escribirlas, ¿verdad?
Y ahora, si me disculpan, tengo dos cosas que hacer: terminar de roer este huesito y prepararme para recibir a los invitados. ¡El Verdi y el Nano vendrán por unos mates espumositos y medialunas de la Vicente López! Después, Camilita parece que nos traerá algún postre mexicano para probar entre todos (esta chica es mi perdición). Blas parece que está de viaje así que desde aquí le enviamos un saludo perruno y le agradecemos su mensajito. Angela, si querés te sentamos a la mesa con los Rossi, seguro que mi dueña te va a dar charla (y lo mismo la bípeda de Verdi, si es que Verdi la quiere traer). ¡Las Minis! ¡Vénganse nomás, muchachas! Pero, cuidado, ustedes arriba del árbol, no sea cosa que alguno de nosotros tenga el espíritu canino demasiado exacerbado (yo lo tengo, desafortunadamente) y la fiesta termine mal. Aunque a Totxu parece que los gatitos le gustan y juega con ellos todo el tiempo.
Así que ya saben, todos los que quieran pueden darse una vueltita y allí estaremos, a la sombra del pino haciendo un gran picnic. ¡Y no hay excusas que hoy es feriado y ahora sí que ha salido el sol!
Aquí les dejo el mapita para que no se pierdan.

Y ahora me voy a seguir masticando mi huesito, jeje.
Mi día de llegada comenzó con el primer trueno de la madrugada. La lluvia se ve muy poética detrás de los cristales de esta casa de modo que me acomodé frente a la puertita que da al fondo y me dejé arruyar por el canto del agua. Y así comenzó el gran día. Con una de esas lluvias que lavan la tierra, el alma y las penas. ¿Verdad Nano que esta lluviecita lava tus penas? También pienso que si Brocco quiere venir no va a tener problemas pues tendrá mucha agua para beber (ya que es un vegetal).
Y así es como empezaron a desfilar los recuerdos: Papá Rossi pasándome trocitos de jamón por abajo de la mesa, la dulce respiración de Mamá Rossi cuando duerme y yo estoy abajo de su cama, la concentración de Lucho cuando trabaja en su computadora y yo estoy abajo de su escritorio, las caricitas de Flor cuando se acuesta conmigo en el pasto y me hace rodar como un tronquito, la pelotita que me tira el Despeinado. Es que en estos seis años pasamos muchas buenas cosas.
De las otras mejor ni esforzarse en escribirlas, ¿verdad?
Y ahora, si me disculpan, tengo dos cosas que hacer: terminar de roer este huesito y prepararme para recibir a los invitados. ¡El Verdi y el Nano vendrán por unos mates espumositos y medialunas de la Vicente López! Después, Camilita parece que nos traerá algún postre mexicano para probar entre todos (esta chica es mi perdición). Blas parece que está de viaje así que desde aquí le enviamos un saludo perruno y le agradecemos su mensajito. Angela, si querés te sentamos a la mesa con los Rossi, seguro que mi dueña te va a dar charla (y lo mismo la bípeda de Verdi, si es que Verdi la quiere traer). ¡Las Minis! ¡Vénganse nomás, muchachas! Pero, cuidado, ustedes arriba del árbol, no sea cosa que alguno de nosotros tenga el espíritu canino demasiado exacerbado (yo lo tengo, desafortunadamente) y la fiesta termine mal. Aunque a Totxu parece que los gatitos le gustan y juega con ellos todo el tiempo.
Así que ya saben, todos los que quieran pueden darse una vueltita y allí estaremos, a la sombra del pino haciendo un gran picnic. ¡Y no hay excusas que hoy es feriado y ahora sí que ha salido el sol!
Aquí les dejo el mapita para que no se pierdan.

Y ahora me voy a seguir masticando mi huesito, jeje.
lunes, diciembre 05, 2005
Día de llegada
Nadie sabe el día en que nací. Pude haber nacido en cuna de oro. Pude haber tenido ocho hermanitos y una madre querendona. Pude haber sido regalo de una cigüeña. Pero fui víctima de un abandono, extravío o vaya saber qué cataclismo del destino. Lo cierto es que los perritos de la calle no tenemos fecha de cumpleaños. Lo que sí tenemos es "fecha de llegada". ¡Claro! ¿O qué se pensaban? ¿Que no íbamos a festejar?
El "día de llegada" es el bendito día en que llegás a la casa de tus dueños, los que elegiste o te eligieron. El día en que ya no hace falta pensar en defenderse, procurarse comida o buscar un lugar para dormir.
El día en que el amor le hace burla a la soledad y el mundo hostil se transforma en un lugar alegre.
Y ese día es como volver a nacer.
Yo llegué a la casa de mis Rossi un 8 de diciembre de 1999.
Hace seis años. Hasta tengo algunas canas en la barba que demuestran el paso del tiempo.
Mis amigos, yo no tengo día de cumpleaños pero tengo "día de llegada".
Y es este 8 de diciembre.
El "día de llegada" es el bendito día en que llegás a la casa de tus dueños, los que elegiste o te eligieron. El día en que ya no hace falta pensar en defenderse, procurarse comida o buscar un lugar para dormir.
El día en que el amor le hace burla a la soledad y el mundo hostil se transforma en un lugar alegre.
Y ese día es como volver a nacer.
Yo llegué a la casa de mis Rossi un 8 de diciembre de 1999.
Hace seis años. Hasta tengo algunas canas en la barba que demuestran el paso del tiempo.
Mis amigos, yo no tengo día de cumpleaños pero tengo "día de llegada".
Y es este 8 de diciembre.
viernes, diciembre 02, 2005
El mate (porque preguntaron)
Yo soy un perro chino pero igual tomo mate.
Y sí, qué se le va hacer. Si en este país nadie es de acá. Todos somos y no somos. O, bueno, quedan algunos -muy pocos- de los primeros habitantes pero en Buenos Aires es difícil de encontrarlos porque los mataron a todos.
Esta tierra es una mezcla de destinos bastante sangrientos. Un barco de aquí, otro barco de allá, una carreta, un malón de indios y ¡zaz!, se formó la familia argentina.
A mí, por ejemplo, que me trajeron de las tierras de Lao Tse y Confucio, todo esto de las mezclas me hace sentir menos extranjero y más argentino. Pero, argentinos míos, tráguense una vez más el orgullo, el ego, el yo y el super yo, ya que si nos ponemos verdaderamente estrictos en los antecedentes históricos de esta verde bebida, hay que aceptar que el gran impulso del mate lo llevaron a cabo los jesuitas en el siglo XVI. Si bien el mate ya existía -los guaraníes lo llamaban mati- fueron los jesuitas quienes inventaron la famosa bombilla -los guaraníes, en cambio, usaban una caña delgada que llamaban "tacuapí"- y practicaron el cultivo de la yerba mate.
Sepan, mis queridos colegas, que los gauchos de estas tierras vivían a mate y a asado (sí, mis queridos colegas, asadoooo todos los días, hiiiuupiiii), combinación perfecta para las largas horas de cabalgata. Aún hoy, el mate es la infusión vital para empezar el día. Es la bebida indispensable para aguantar horas de estudio, jornadas intensas de trabajo, noches en vela, disfrutar con amigos un buen momento y hasta hacer una parada en las escalinatas de cualquier museo, plaza, playa (¿no vieron nunca a los argentinos en las escalinatas del Louvre tomando mate?).
Para cebar un verdadero mate hace falta algo más que yerba, un recipiente, bombilla y agua caliente. La temperatura del agua es fundamental pues de ella dependen los diferentes matices y el sabor. Un mate bien cebado tiene que estar caliente (pero, ¡ojito!, que no queme la lengua), espumoso, y su sabor debe ser intenso aunque nunca ácido. El agua nunca debe estar hervida pues, de lo contrario, no le permitirá a la yerba soltar todo su sabor y el mate se "lavará" rápidamente. Hay que "cansar" a la yerba, ¿me entienden?, sacarle hasta el último suspiro de sabor. Fíjense que el arte de cebar guarda tantos secretos que antiguamente en las casas había sirvientas -cebadoras especiales- que se ocupaban únicamente de cebar el mate. Los Rossi, la verdad, son medio un desastre para cebar pero bueh. En cambio, hay que admitir que el Despeinado es un capo total. Sus mates siempre salen espumosos y calentitos. Un regalo para el corazón, la verdad.
Por suerte, siempre hay para todos los gustos. Hay quienes gustan de tomar el mate amargo y otros dulce. A veces lo perfuman con cascaritas de naranja, un granito de café o canela y miel. Mis Rossi lo perfuman con hojitas de cedrón (una plantita que crece en el fondo del jardín), menta peperina y burrito (otras hierbas). Lástima que le ponen edulcorante (¡¡puaj!!) y, entonces, mi dueña -que detesta el edulcorante-, los reta. Por eso en esta casa siempre hay dos o tres mates funcionando (pa' todos los gustos, ¿no les dije?).
Dicen por estas tierras que el mate tiene un lenguaje y encierra palabras que expresan sentimientos. Por eso si alguna vez te dan un mate lavado es señal de indiferencia. Si te lo dan frío, peor, ¡te desprecian! En cambio, si el mate es dulce y espumoso significa amistad y cariño. El mate con canela, jejeje, envía un mensaje de interés. El mate amargo, en cambio, significa fuerza y coraje . Si una mujer le ofrece un mate dulce a un hombre es señal de amor. El mate con café implica que una ofensa ha sido perdonada y si tiene cascaritas de naranja te están diciendo "¡vení a buscarme!".
Ah, eso sí, el primer mate, es el "mate de los tontos". Nunca se debe ofrecer el primer mate pues suele salir un poquito frío. Un buen cebador de mates debe probar siempre el mate que está ofreciendo.
Bueno, mis amigos, los dejo por ahora con una foto del Despeinado cebando un mate.
A ver si la próxima nos reciben al Nano y a mí con un buen mate europeo.
Y sí, qué se le va hacer. Si en este país nadie es de acá. Todos somos y no somos. O, bueno, quedan algunos -muy pocos- de los primeros habitantes pero en Buenos Aires es difícil de encontrarlos porque los mataron a todos.
Esta tierra es una mezcla de destinos bastante sangrientos. Un barco de aquí, otro barco de allá, una carreta, un malón de indios y ¡zaz!, se formó la familia argentina.
A mí, por ejemplo, que me trajeron de las tierras de Lao Tse y Confucio, todo esto de las mezclas me hace sentir menos extranjero y más argentino. Pero, argentinos míos, tráguense una vez más el orgullo, el ego, el yo y el super yo, ya que si nos ponemos verdaderamente estrictos en los antecedentes históricos de esta verde bebida, hay que aceptar que el gran impulso del mate lo llevaron a cabo los jesuitas en el siglo XVI. Si bien el mate ya existía -los guaraníes lo llamaban mati- fueron los jesuitas quienes inventaron la famosa bombilla -los guaraníes, en cambio, usaban una caña delgada que llamaban "tacuapí"- y practicaron el cultivo de la yerba mate.
Sepan, mis queridos colegas, que los gauchos de estas tierras vivían a mate y a asado (sí, mis queridos colegas, asadoooo todos los días, hiiiuupiiii), combinación perfecta para las largas horas de cabalgata. Aún hoy, el mate es la infusión vital para empezar el día. Es la bebida indispensable para aguantar horas de estudio, jornadas intensas de trabajo, noches en vela, disfrutar con amigos un buen momento y hasta hacer una parada en las escalinatas de cualquier museo, plaza, playa (¿no vieron nunca a los argentinos en las escalinatas del Louvre tomando mate?).
Para cebar un verdadero mate hace falta algo más que yerba, un recipiente, bombilla y agua caliente. La temperatura del agua es fundamental pues de ella dependen los diferentes matices y el sabor. Un mate bien cebado tiene que estar caliente (pero, ¡ojito!, que no queme la lengua), espumoso, y su sabor debe ser intenso aunque nunca ácido. El agua nunca debe estar hervida pues, de lo contrario, no le permitirá a la yerba soltar todo su sabor y el mate se "lavará" rápidamente. Hay que "cansar" a la yerba, ¿me entienden?, sacarle hasta el último suspiro de sabor. Fíjense que el arte de cebar guarda tantos secretos que antiguamente en las casas había sirvientas -cebadoras especiales- que se ocupaban únicamente de cebar el mate. Los Rossi, la verdad, son medio un desastre para cebar pero bueh. En cambio, hay que admitir que el Despeinado es un capo total. Sus mates siempre salen espumosos y calentitos. Un regalo para el corazón, la verdad.
Por suerte, siempre hay para todos los gustos. Hay quienes gustan de tomar el mate amargo y otros dulce. A veces lo perfuman con cascaritas de naranja, un granito de café o canela y miel. Mis Rossi lo perfuman con hojitas de cedrón (una plantita que crece en el fondo del jardín), menta peperina y burrito (otras hierbas). Lástima que le ponen edulcorante (¡¡puaj!!) y, entonces, mi dueña -que detesta el edulcorante-, los reta. Por eso en esta casa siempre hay dos o tres mates funcionando (pa' todos los gustos, ¿no les dije?).
Dicen por estas tierras que el mate tiene un lenguaje y encierra palabras que expresan sentimientos. Por eso si alguna vez te dan un mate lavado es señal de indiferencia. Si te lo dan frío, peor, ¡te desprecian! En cambio, si el mate es dulce y espumoso significa amistad y cariño. El mate con canela, jejeje, envía un mensaje de interés. El mate amargo, en cambio, significa fuerza y coraje . Si una mujer le ofrece un mate dulce a un hombre es señal de amor. El mate con café implica que una ofensa ha sido perdonada y si tiene cascaritas de naranja te están diciendo "¡vení a buscarme!".
Ah, eso sí, el primer mate, es el "mate de los tontos". Nunca se debe ofrecer el primer mate pues suele salir un poquito frío. Un buen cebador de mates debe probar siempre el mate que está ofreciendo.
Bueno, mis amigos, los dejo por ahora con una foto del Despeinado cebando un mate.
A ver si la próxima nos reciben al Nano y a mí con un buen mate europeo.
miércoles, noviembre 30, 2005
Regreso
Los Rossi han vuelto de Brasil.
La casa se llenó de ropa revuelta y el lavarropas ya no da abasto. Ahora están todos amuchados en la cocina parla que te parla con mate, pava de la abuela y medialunas de la Vicente López (no cualquier medialuna, ¿eh?). La han llamado a Florcita que sigue excitada por la función del sábado, parece. Florcita, cuidate, que ahora que sabemos postear fotos vamos colgar algunas de la función por aquí.
¿Les gustó mi perfil?
Alguien en alguno de los comentarios elogió el corte de pelo.
Les voy a contar la verdad.
Yo no tengo ningún corte de pelo. Cuando lo tengo largo me pelan y cuando me pelan me lo dejan largo. Eso que ven ahí es un estadío de la cuestión.
¡Salud!
La casa se llenó de ropa revuelta y el lavarropas ya no da abasto. Ahora están todos amuchados en la cocina parla que te parla con mate, pava de la abuela y medialunas de la Vicente López (no cualquier medialuna, ¿eh?). La han llamado a Florcita que sigue excitada por la función del sábado, parece. Florcita, cuidate, que ahora que sabemos postear fotos vamos colgar algunas de la función por aquí.
¿Les gustó mi perfil?
Alguien en alguno de los comentarios elogió el corte de pelo.
Les voy a contar la verdad.
Yo no tengo ningún corte de pelo. Cuando lo tengo largo me pelan y cuando me pelan me lo dejan largo. Eso que ven ahí es un estadío de la cuestión.
¡Salud!
lunes, noviembre 28, 2005
domingo, noviembre 27, 2005
album familiar
En este blog nunca antes se habian subido fotos.
Hasta ahora.
Es que mis Rossi no son muy ordenados. Yo estoy de acuerdo con eso de que la tecnologia ayuda a alguna gente. Pero tambien estoy convencido de que a otros los pierde. ¿Adivinen a que grupo pertenecen mis pequeños benefactores?
¡Adivinaron!
Pero alli estan. Desde hace DOS HORAS intentando ponerse de acuerdo en como subir algunas fotos mias a este blog.
-¿Donde estan las fotos de Panchito?
-Mezcladas con las del viaje a China, obvio.
-¡No puede ser!
-Uy, mira, ¡ahi estas vos cantando en el Empire!
-¡Pero de donde salieron estas fotos!
Y asi...
La verdad es que me dan ternura.
Me han dicho: ¿como es posible, Panchito, que tus lectores no conozcan tu magnanimo perfil de emperador chino?
¿Como es posible?
Yo no lo se, les respondi. Ponganse de acuerdo ustedes y no me molesten.
Que lo mio son las palabras.
Y hoy es domingo (dia de roer huesitos, hiuuupiii).
Asi que con ellos los dejo.
Que trabajen, che.
Hasta ahora.
Es que mis Rossi no son muy ordenados. Yo estoy de acuerdo con eso de que la tecnologia ayuda a alguna gente. Pero tambien estoy convencido de que a otros los pierde. ¿Adivinen a que grupo pertenecen mis pequeños benefactores?
¡Adivinaron!
Pero alli estan. Desde hace DOS HORAS intentando ponerse de acuerdo en como subir algunas fotos mias a este blog.
-¿Donde estan las fotos de Panchito?
-Mezcladas con las del viaje a China, obvio.
-¡No puede ser!
-Uy, mira, ¡ahi estas vos cantando en el Empire!
-¡Pero de donde salieron estas fotos!
Y asi...
La verdad es que me dan ternura.
Me han dicho: ¿como es posible, Panchito, que tus lectores no conozcan tu magnanimo perfil de emperador chino?
¿Como es posible?
Yo no lo se, les respondi. Ponganse de acuerdo ustedes y no me molesten.
Que lo mio son las palabras.
Y hoy es domingo (dia de roer huesitos, hiuuupiii).
Asi que con ellos los dejo.
Que trabajen, che.
miércoles, noviembre 23, 2005
De fiesta
Hace un tiempo, en este blog, escribí sobre los mapas. Mi dueña me explicó lo del océano de agua, los continentes, los aviones y la internet que permitía acortar todo tipo de distancias. Así fue como me adentré en el mundo de todos ustedes. Conocerlos fue una experiencia de la cual todavía reflexiono en mis tardes de estanquecito y luna.
Una de esas tardes se apareció el Nano por mi jardincito.
-Che, Panchín, ¿y si nos vamos a la gran fiesta del Verdi?
Al principio me asusté. ¿Qué hacía ese perro en mi jardín? Lo miré con mi único ojo de pirata azorado.
-¿A la fiesta del Verdi?
-¡Claro, tonto, no viste que cumple años!
-Pero, ¿a vos te parece que yo vaya así, con esta facha de demodéxico?
-Si se te ve bárbaro, che, un poquito menos de pelo ahí en el pompón de la cola pero bueh. Con pompón o sin pompón tenés que venir.
-¿Va Camila?
-Obvio que va. ¡¡Es nuestra corista!! Y vos nos tenés que cantar algún tangacho.
-¿Y vos? Mirá que vos sos más porteño que yo, che.
-No, bolú, yo voy a tocar el piano.
-Ah.
Y ahí me convenció. Eso sí, antes fuimos al rosal tan lindo que tienen los Rossi y cortamos algunas rosas rojas que perfumamos con algunas de las lavandas. El vuelo fue tranquilo aunque yo estaba con un miedo de locos. No se lo dije al Nano pero creo que se me notaba en la cara. El Nano sacó una foto donde estamos los dos ahí. ¡¡Hasta se ve el ramo de flores!! ¡¡Grande Nano!! Este Nano es un valiente.
La fiesta fue un escándalo de divertida. Pero eso no lo cuento que ya todos saben que hizo cada uno, ¿verdad?
Y otra vez, desde aquí, ¡felicidades, Verdi!
Una de esas tardes se apareció el Nano por mi jardincito.
-Che, Panchín, ¿y si nos vamos a la gran fiesta del Verdi?
Al principio me asusté. ¿Qué hacía ese perro en mi jardín? Lo miré con mi único ojo de pirata azorado.
-¿A la fiesta del Verdi?
-¡Claro, tonto, no viste que cumple años!
-Pero, ¿a vos te parece que yo vaya así, con esta facha de demodéxico?
-Si se te ve bárbaro, che, un poquito menos de pelo ahí en el pompón de la cola pero bueh. Con pompón o sin pompón tenés que venir.
-¿Va Camila?
-Obvio que va. ¡¡Es nuestra corista!! Y vos nos tenés que cantar algún tangacho.
-¿Y vos? Mirá que vos sos más porteño que yo, che.
-No, bolú, yo voy a tocar el piano.
-Ah.
Y ahí me convenció. Eso sí, antes fuimos al rosal tan lindo que tienen los Rossi y cortamos algunas rosas rojas que perfumamos con algunas de las lavandas. El vuelo fue tranquilo aunque yo estaba con un miedo de locos. No se lo dije al Nano pero creo que se me notaba en la cara. El Nano sacó una foto donde estamos los dos ahí. ¡¡Hasta se ve el ramo de flores!! ¡¡Grande Nano!! Este Nano es un valiente.
La fiesta fue un escándalo de divertida. Pero eso no lo cuento que ya todos saben que hizo cada uno, ¿verdad?
Y otra vez, desde aquí, ¡felicidades, Verdi!
martes, noviembre 22, 2005
Hasta la vuelta
Aquí hay gato encerrado.
Esas valijas en el medio del living y que ella y el despeinado se hayan venido un domingo a la mañana a tomar mate a lo de los Rossi no me dejan dudas.
Mamá y Papá Rossi se van de la casa por vaya saber cuánto tiempo.
Yo no sé contar el tiempo con el calendario de los humanos. Cuando alguno de los integrantes de esta casa se va a trabajar, a hacer las compras o de paseo para mí es como si las horas se multiplicaran. Por eso, cuando vuelven, los saludo con fiestas y pido que me alcen y me festejen. No es que tenga "corta memoria", -como sé que andan diciendo por ahí-. No. Yo tengo una percepción del tiempo distinta, casi diría "perruna".
Esas valijas me dicen, además, que estos dos se van a tomar un avión. Son las típicas valijas de tomarse un avión.
Yo me voy a sentar en las valijas a modo de protesta.
Eso.
Así.
A modo de almohadón.
No me molesten.
¡No me molesten, che!
Bueh.
Váyanse, nomás.
Pero conste que se van porque yo los dejo.
Esas valijas en el medio del living y que ella y el despeinado se hayan venido un domingo a la mañana a tomar mate a lo de los Rossi no me dejan dudas.
Mamá y Papá Rossi se van de la casa por vaya saber cuánto tiempo.
Yo no sé contar el tiempo con el calendario de los humanos. Cuando alguno de los integrantes de esta casa se va a trabajar, a hacer las compras o de paseo para mí es como si las horas se multiplicaran. Por eso, cuando vuelven, los saludo con fiestas y pido que me alcen y me festejen. No es que tenga "corta memoria", -como sé que andan diciendo por ahí-. No. Yo tengo una percepción del tiempo distinta, casi diría "perruna".
Esas valijas me dicen, además, que estos dos se van a tomar un avión. Son las típicas valijas de tomarse un avión.
Yo me voy a sentar en las valijas a modo de protesta.
Eso.
Así.
A modo de almohadón.
No me molesten.
¡No me molesten, che!
Bueh.
Váyanse, nomás.
Pero conste que se van porque yo los dejo.
miércoles, noviembre 16, 2005
No es Katrina pero...
¿Quién dijo que en el verano era todo jauja?
Se largó la lluvia, señores. Un vendaval de lluvia y hojas entró al piso living alfombrándolo. Nosotros estábamos cómodamente instalados en la piecita del fondo cuando escuchamos a Mamá Rossi gritar: ¡Vengan! ¡Vengan! ¡Que se inunda la casa!
¿Y nos les digo que estos dos pelafustanes me dejan encerrado en la piecita del fondo?
Al rato, mi ausencia los confunde. ¿Y dónde está Pancho?, se preguntan.
¿Dónde?
¡Ja!
¡Acá estoy, pedazos de bestias!
¡¡¡Me encerraron en la pieza del fondo!!!
¡¡¡¡¡¡Vénganme a buscar!!!!!!!
Se largó la lluvia, señores. Un vendaval de lluvia y hojas entró al piso living alfombrándolo. Nosotros estábamos cómodamente instalados en la piecita del fondo cuando escuchamos a Mamá Rossi gritar: ¡Vengan! ¡Vengan! ¡Que se inunda la casa!
¿Y nos les digo que estos dos pelafustanes me dejan encerrado en la piecita del fondo?
Al rato, mi ausencia los confunde. ¿Y dónde está Pancho?, se preguntan.
¿Dónde?
¡Ja!
¡Acá estoy, pedazos de bestias!
¡¡¡Me encerraron en la pieza del fondo!!!
¡¡¡¡¡¡Vénganme a buscar!!!!!!!
lunes, noviembre 14, 2005
Claro de luna
Es de noche y yo me relamo mis pequeñas fauces. Estoy recostado sobre el dulce pasto un poco húmedo por el rocío de la tarde. El estanquecito ya está lleno. La luna lo ilumina y le da un cierto color turquesa.
Todo es muy bello y yo, relamiéndome los restos del asado del domingo, pienso en mis cosas.
En eso, llega ella.
-Panchito ¿qué hacés acá solito?
La miro y no muevo ningún músculo de la cara.
-Qué raro está Pancho... -escucho que le dice al despeinado.
Yo digo, cuando ella se va sola a algún rincón nadie le dice nada. ¿Es que acaso nosotros no tenemos derecho a un poco de privacidad también?
Todo es muy bello y yo, relamiéndome los restos del asado del domingo, pienso en mis cosas.
En eso, llega ella.
-Panchito ¿qué hacés acá solito?
La miro y no muevo ningún músculo de la cara.
-Qué raro está Pancho... -escucho que le dice al despeinado.
Yo digo, cuando ella se va sola a algún rincón nadie le dice nada. ¿Es que acaso nosotros no tenemos derecho a un poco de privacidad también?
miércoles, noviembre 09, 2005
Pensamientos
Mi dueña leyó por ahí que:
El pequinés proviene de China, país donde era considerado la encarnación del legendario perro Fu, y se utilizaba con el fin de ahuyentar los malos espíritus. Por ello, los pequineses tenían un rango divino, hasta el punto de que a su paso los plebeyos debían inclinar la cabeza y el hecho de robarlos era castigado con la pena capital.
Asimismo, a la muerte de cualquier emperador, sus pequineses se sacrificaban con la creencia de que así podrían protegerles en la otra vida.
Brrrr. Qué bueno haber emigrado...
El pequinés proviene de China, país donde era considerado la encarnación del legendario perro Fu, y se utilizaba con el fin de ahuyentar los malos espíritus. Por ello, los pequineses tenían un rango divino, hasta el punto de que a su paso los plebeyos debían inclinar la cabeza y el hecho de robarlos era castigado con la pena capital.
Asimismo, a la muerte de cualquier emperador, sus pequineses se sacrificaban con la creencia de que así podrían protegerles en la otra vida.
Brrrr. Qué bueno haber emigrado...
lunes, noviembre 07, 2005
Demodexia
Yo les avisé que mi vida era medio complicada, ¿verdad?
Verán, yo no puedo irme de paseo como Verdi, ni visitar lugares exóticos como Buffy, ni tener una linda hembrita como Rufus, ni procrear. ¿Y saben por qué? Pues tengo el sistema inmune deprimido. Parece que nací así, desde siempre, fallado (lo del ojo es otra historia, eso me lo busqué yo solito, jeje).
La demodexia, mis amigos, es una especie de sarna que comenzó cuando yo era muy pequeño. Parece que en realidad todos la tenemos pero sabemos defendernos de ella. Lamentablemente no es mi caso. Yo -literalmente hablando- casi me muero de esta sarna. No voy a dar detalles porque no quiero asustar a ningún lector mío pero sepan que fue muy mortificante. Para que entiendan lo grave de la situación, según mi veterinario, muchos dueños llegan a sacrificar al perro si llega a tales condiciones.
Pues a mí no me sacrificaron.
La enfermedad nunca se fue del todo aunque, gracias a distintos tratamientos y cuidados, nunca volví a tener el estado alarmante de la primera vez. Está latente en mí ya que esos bichitos viven en mi piel y cuando me agarran con las defensas bajas, ¡zaz! me aparece un agujero de pelo en alguna parte del cuerpo, o bien, en las patas, o bien, en la cara.
Ya mis dueños me conocen y saben.
Si me ven lamiéndome mucho enseguida me revisan, nunca me dejan el pelo muy largo (¡con lo lindo que me queda! ), y además está ese olor tan característico de la enfermedad que aunque no haya aún ningún rastro en la piel sabemos que la demodexia ha vuelto a poner sus garras en mí. Y una vez que logra ingresar en mí yo ya no puedo defenderme.
Intentaron de todo: ungüentos, pastillas, hasta un tratamiento homeopático para levantar defensas. Todo duró un período de tiempo hasta que venía la siguiente recaída.
Ahora ya saben que es así.
Que yo soy un demodéxico de por vida y ¡paciencia!
Por suerte nunca volví a tener la piel en carne viva y ahora con el tiempo se me ha vuelto mucho más leve. Una cosita de nada. Pero debo cuidarme. No puedo salir a pasear en lugares muy públicos pues la calle está llena de peligros y yo soy alérgico a todo (ahora entienden mi odio a los gatos y sus pulgas pues mis recaídas se deben muchas veces al contagio de pulgas). Algo que para cualquier perro puede ser un simple rasguño en la piel para mí es simplemente un portal abierto para la demodexia. No puedo procrear pues mi sistema inmune de porquería se hereda y yo no quiero que ningún hijo mío sufra de esta horrible pesadilla.
Y ya basta de hablar de cosas tan tristes.
Verán, yo no puedo irme de paseo como Verdi, ni visitar lugares exóticos como Buffy, ni tener una linda hembrita como Rufus, ni procrear. ¿Y saben por qué? Pues tengo el sistema inmune deprimido. Parece que nací así, desde siempre, fallado (lo del ojo es otra historia, eso me lo busqué yo solito, jeje).
La demodexia, mis amigos, es una especie de sarna que comenzó cuando yo era muy pequeño. Parece que en realidad todos la tenemos pero sabemos defendernos de ella. Lamentablemente no es mi caso. Yo -literalmente hablando- casi me muero de esta sarna. No voy a dar detalles porque no quiero asustar a ningún lector mío pero sepan que fue muy mortificante. Para que entiendan lo grave de la situación, según mi veterinario, muchos dueños llegan a sacrificar al perro si llega a tales condiciones.
Pues a mí no me sacrificaron.
La enfermedad nunca se fue del todo aunque, gracias a distintos tratamientos y cuidados, nunca volví a tener el estado alarmante de la primera vez. Está latente en mí ya que esos bichitos viven en mi piel y cuando me agarran con las defensas bajas, ¡zaz! me aparece un agujero de pelo en alguna parte del cuerpo, o bien, en las patas, o bien, en la cara.
Ya mis dueños me conocen y saben.
Si me ven lamiéndome mucho enseguida me revisan, nunca me dejan el pelo muy largo (¡con lo lindo que me queda! ), y además está ese olor tan característico de la enfermedad que aunque no haya aún ningún rastro en la piel sabemos que la demodexia ha vuelto a poner sus garras en mí. Y una vez que logra ingresar en mí yo ya no puedo defenderme.
Intentaron de todo: ungüentos, pastillas, hasta un tratamiento homeopático para levantar defensas. Todo duró un período de tiempo hasta que venía la siguiente recaída.
Ahora ya saben que es así.
Que yo soy un demodéxico de por vida y ¡paciencia!
Por suerte nunca volví a tener la piel en carne viva y ahora con el tiempo se me ha vuelto mucho más leve. Una cosita de nada. Pero debo cuidarme. No puedo salir a pasear en lugares muy públicos pues la calle está llena de peligros y yo soy alérgico a todo (ahora entienden mi odio a los gatos y sus pulgas pues mis recaídas se deben muchas veces al contagio de pulgas). Algo que para cualquier perro puede ser un simple rasguño en la piel para mí es simplemente un portal abierto para la demodexia. No puedo procrear pues mi sistema inmune de porquería se hereda y yo no quiero que ningún hijo mío sufra de esta horrible pesadilla.
Y ya basta de hablar de cosas tan tristes.
Malos días
Ayer vinieron unos tipos muy sucios a armar despiole en el jardín. No entiendo a los humanos, yo les pongo cara de pocos amigos y ellos vienen igual diciendo "cuchi cuchi" y todo eso. ¿Es que no entienden que ellos son los extraños y que yo estoy cuidando la casa? Se pusieron a hacer un ruido muy molesto ahí justo adentro del estanque vacío. Me espantaron todos los pajaritos, por supuesto, y para rematar ¡tengo otra vez demodexia!
Ayer, definitivamente, no fue un buen día.
Ayer, definitivamente, no fue un buen día.
martes, noviembre 01, 2005
Analfabeto
He destrozado pocas cosas en esta casa. La mayor explicación se debe a que el destrozado era yo (mi maldita demodexia, la historia del ojo y otras complicaciones) y debía curarme. Además los pequineses estamos para otra cosa. No nos interesa eso de andar mordisqueando las medias sucias del señor ni las flores del jardín de la señora (aunque para romper flores estaba la princesa collie de la cual ya les hablé en posts anteriores).
Es cierto que nosotros "larveamos"-como diría Toro, el dueño de Juliana- como cualquier otro perro de clase media (porque los perros de clase alta están siempre al borde del surmenage) pero cuando nosotros "larveamos" lo hacemos con una dignidad seria, una majestuosidad serena y hasta envidiable.
Pero sí. Alguna vez he dejado salir mi espíritu destrozón.
Una vez.
Y no tuve mejor idea que hacerlo con un libro que habían dejado sobre la mesita ratona (Sepan, ustedes, lectores humanos que nunca deben dejar cosas curiosas al alcance de nosotros, los perros).
El librito era muy simpático. Tenía un olor raro, como de viejo, estaba algo amarillo y tenía las puntas dobladas. Y ella lo había estado mirando por largo tiempo acostada en el sofá. Sí, aqui viene el dato importante: sépanlo, ella adora los libros.
No sé bien por qué.
No se pueden comer,
no se pueden morder,
no se puede jugar con ellos.
Algo deben tener pues el efecto que produce sobre los humanos es claramente hipnótico.
Bueno, en fin, lo habían dejado allí: a mi alcance.
¿Qué podía hacer?
Me subí arriba de la mesa (era una mesa ratona) y lo miré fijamente durante un buen rato. Pero nada pasó. Luego acerqué mi hocico para husmearlo bien (ya saben , a los perros el mundo nos entra por la nariz) pero lo único que sucedió fue que estornudé como cuatro veces. Lo lamí pero el contacto era áspero y el gusto, puaj, asqueroso. Lo intenté abrir con una pata pero no lo conseguí. Intenté abrirlo con la boca pero mis dientes se clavaron sobre la tapa y rasgaron una de las puntas.
Desesperante, ¿no?
Pasé un buen rato intentando abrirlo pero quedé estupefacto ante un millar de cagaditas de mosca (después me explicaron que eso eran letras). Por más que lo intenté no logré descifrarlo. Descubrí que no soy un buen investigador y encima, para colmo, la impaciencia me puede. Ante esas cagaditas me enfurecí. Y ya saben ustedes qué pasa cuando un pequinés se enfurece.
Lo lamento tanto, Florcita.
Yo no sabía que las Rubaiatas de Omar Khayyám podían ser tan importantes.
Es cierto que nosotros "larveamos"-como diría Toro, el dueño de Juliana- como cualquier otro perro de clase media (porque los perros de clase alta están siempre al borde del surmenage) pero cuando nosotros "larveamos" lo hacemos con una dignidad seria, una majestuosidad serena y hasta envidiable.
Pero sí. Alguna vez he dejado salir mi espíritu destrozón.
Una vez.
Y no tuve mejor idea que hacerlo con un libro que habían dejado sobre la mesita ratona (Sepan, ustedes, lectores humanos que nunca deben dejar cosas curiosas al alcance de nosotros, los perros).
El librito era muy simpático. Tenía un olor raro, como de viejo, estaba algo amarillo y tenía las puntas dobladas. Y ella lo había estado mirando por largo tiempo acostada en el sofá. Sí, aqui viene el dato importante: sépanlo, ella adora los libros.
No sé bien por qué.
No se pueden comer,
no se pueden morder,
no se puede jugar con ellos.
Algo deben tener pues el efecto que produce sobre los humanos es claramente hipnótico.
Bueno, en fin, lo habían dejado allí: a mi alcance.
¿Qué podía hacer?
Me subí arriba de la mesa (era una mesa ratona) y lo miré fijamente durante un buen rato. Pero nada pasó. Luego acerqué mi hocico para husmearlo bien (ya saben , a los perros el mundo nos entra por la nariz) pero lo único que sucedió fue que estornudé como cuatro veces. Lo lamí pero el contacto era áspero y el gusto, puaj, asqueroso. Lo intenté abrir con una pata pero no lo conseguí. Intenté abrirlo con la boca pero mis dientes se clavaron sobre la tapa y rasgaron una de las puntas.
Desesperante, ¿no?
Pasé un buen rato intentando abrirlo pero quedé estupefacto ante un millar de cagaditas de mosca (después me explicaron que eso eran letras). Por más que lo intenté no logré descifrarlo. Descubrí que no soy un buen investigador y encima, para colmo, la impaciencia me puede. Ante esas cagaditas me enfurecí. Y ya saben ustedes qué pasa cuando un pequinés se enfurece.
Lo lamento tanto, Florcita.
Yo no sabía que las Rubaiatas de Omar Khayyám podían ser tan importantes.
viernes, octubre 28, 2005
Las mujeres y yo
Una hembrita muy bonita me ha escrito en los últimos comentarios que soy muy simpático. ¡Simpático! ¿Simpático, yo? Yo soy un cascarrabias de novela. Un insoportable. Un reventado. Un despótico. Un tirano.
Pero, bella Camila, si vos lo decís, algo de razón habrá,¿no?
Aaaaaaaah, las mujeres....
Pero, bella Camila, si vos lo decís, algo de razón habrá,¿no?
Aaaaaaaah, las mujeres....
lunes, octubre 24, 2005
Cívico
¡¡Yo también quiero votar!!
¡Claro que sí!
No se vayan y me dejen solo cavilando mis insatisfacciones, ¡malditos!
¿Pero cómo?
¿Qué me dicen?
¿Sólo es para humanos?
¿Acaso nosotros los perros no somos civiles?
¿Que necesito de un DNI?
¡¡Yo soy Pancho, carajo, no necesito de ningún DNI!!
¡¡Yo también quiero votar!! Me han dicho que hay un candidato al que le llaman bulldog. Me gustan los bulldogs. Me gustan mucho. Tienen cara de malos pero son más buenos que el pan. Además un pariente mío brasileño era bulldog y mi dueña siempre me decía que yo era igual pero en versión pequeñita y con más pelo.
Pero no. No hay caso. No estoy en eso que llaman "padrón". Además el despeinado no está de acuerdo con las ideas del bulldog. Me convenció diciéndome que al bulldog este no le gustan los tuertos.
Buah.
¡Claro que sí!
No se vayan y me dejen solo cavilando mis insatisfacciones, ¡malditos!
¿Pero cómo?
¿Qué me dicen?
¿Sólo es para humanos?
¿Acaso nosotros los perros no somos civiles?
¿Que necesito de un DNI?
¡¡Yo soy Pancho, carajo, no necesito de ningún DNI!!
¡¡Yo también quiero votar!! Me han dicho que hay un candidato al que le llaman bulldog. Me gustan los bulldogs. Me gustan mucho. Tienen cara de malos pero son más buenos que el pan. Además un pariente mío brasileño era bulldog y mi dueña siempre me decía que yo era igual pero en versión pequeñita y con más pelo.
Pero no. No hay caso. No estoy en eso que llaman "padrón". Además el despeinado no está de acuerdo con las ideas del bulldog. Me convenció diciéndome que al bulldog este no le gustan los tuertos.
Buah.
domingo, octubre 16, 2005
Madre hay una sola
Ustedes, mis amigos, quizás no sepan lo que significa comerse un buen asado a las brasas. Lo mejor es la tira porque tiene huesito aunque el vacío es tiernísimo pues siempre lo compran de ternera y la carne pareciera una manteca que se escurre entre los dientes. Un manjar. Hoy en el día de la madre se reunieron todos los Rossi en alegre comilona y "disfrutamos" a lo grande. Se relamieron un buen rato hasta que me dieron mi parte de huesitos y yo me fui a revolcarme con ellos en el pasto. Ya sé que me engraso todos los bigotes pero ¡vale la pena!
Una novedad intrigante: el despeinado está irreconocible. ¡¡Se ha cortado el pelo y de despeinado ya no tiene nada!!
Y ahora me voy por los restos del postre.
Y no pongo foto nueva que ya se me empiezan a notar los rollitos, jeje.
¡Glup!
Una novedad intrigante: el despeinado está irreconocible. ¡¡Se ha cortado el pelo y de despeinado ya no tiene nada!!
Y ahora me voy por los restos del postre.
Y no pongo foto nueva que ya se me empiezan a notar los rollitos, jeje.
¡Glup!
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